- El candidato liberal se debate en un delicado equilibrio entre el respaldo de su partido y el del electorado. Esa compleja situación es su reto, su “colina arriba” como él mismo reconoce
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Enrique Bolaños, candidato presidencial del PLC, se describe a sí mismo como un candidato que va colina arriba con la pesada carga de lo que llama el “cuchubaleo” del pacto entre su partido y el Frente Sandinista
En su compleja situación como candidato del partido en el gobierno, Bolaños sabe que tiene que lidiar con los desaciertos de una Administración de la que también en parte lo responsabiliza el electorado, por lo que su propio partido y gobierno se han convertido en sus mayores adversarios.
Su aparente timidez como ex vicepresidente de la República, es una imagen que tiene que revertir como candidato, por una beligerancia que, sin apartarlo del PLC, lo acerque al electorado.
LA PRENSA: ¿Quién es Enrique Bolaños?
Enrique Bolaños: Es un profesional, productor, que tiene mucha experiencia en la creación de diferentes empresas, calzado, leche, industria. También fue dirigente empresarial y vicepresidente. Tiene una vasta experiencia, conceptos claros, firmes, de cómo concibe y sueña a Nicaragua. Casi un cuarto de siglo en el acontecer nacional en diferentes posiciones, en las que ha servido a este país como ha podido. En el plano personal, soy felizmente casado, con una linda familia, tengo cuatro hijos, tenía cinco, pero uno murió a los 16 años en un accidente que me arrancó la mitad de la vida, tengo 13 nietos y una bisnieta.
LP: A ese Enrique Bolaños que usted presenta: capaz, ético, se le considera al mismo tiempo, en su calidad de ex vicepresidente, como muy poco beligerante frente a los desaciertos de la Administración que usted compartió con el presidente Arnoldo Alemán.
EB: Primero, esa es una injusticia, una percepción, y aunque en política las percepciones son realidades, ésta es una percepción equivocada e injusta, que de alguna forma ha sido creada y aumentada maliciosamente. Tuve una actitud muy beligerante en la creación de una Vicepresidencia de la República, tomando en cuenta lo que todos queremos para Nicaragua, y es que exista un régimen de derecho donde nadie esté por encima de la ley, y la ley especifica que hay distintos poderes y cada uno tiene sus obligaciones y derechos; como Ejecutivo no me toca hacer de Poder Judicial y condenar y decidir, ni de Poder Electoral…
LP: Pero en lo que era de su competencia, esa beligerancia en privado no fue algo de lo que la población fuera testigo; la población lo observó tímido, de tal manera que lo que el electorado se pregunta entonces es: ¿cómo si no actuó como vicepresidente en lo que le correspondía, ahora lo promete como candidato presidencial?
EB: Cumpliendo la ley, el vicepresidente es para sustituir al presidente en sus ausencias temporales o totales, más las tareas que el presidente le asigne, y el presidente me asignó una serie de funciones de las que estoy orgulloso, y fuimos creando una serie de proyectos, la creación del Plan Nacional de Educación, el Sistema Integrado de Gestión Financiera Administrativa (SIGFA), el sistema de controles económicos en los gastos de todos los ministerios, trabajamos en la reforma del Estado y se limitó la creación de los ministerios. Trabajamos duro en el Programa Nacional de Integridad, que es modelo en Latinoamérica y sirvió para que en Estocolmo se decidiera que ésas serían las normas que regirían a Nicaragua ante la comunidad internacional, es decir, tuvimos beligerancia en imponer en todo el gobierno estas normas.
LP: A pesar de todo ese esfuerzo que usted desarrolló, desde afuera se observó a un gobierno que en muchas ocasiones le puso obstáculo a las auditorías de la Contraloría en instituciones del gobierno. ¿Qué pasó ahí? ¿No fueron escuchadas sus propias normas, o le faltó beligerancia para reclamar el espacio de la Contraloría en el Estado?
EB: No hemos logrado desde la Asamblea cambiar la ley. Mientras no cambiemos desde la Asamblea la ley, de lo que hoy podemos llamar el cuchubaleo entre los dos partidos, es imposible.
LP: ¿Cuál fue su limitación concreta por ese cuchubaleo?
EB: En la Asamblea hay diferentes anteproyectos de ley que mandé y que ahí duermen el sueño de los justos, como el Proyecto de Carrera Administrativa, que me tomó un cachipil de horas de trabajo y ahí está; el anteproyecto de Ley de Participación Ciudadana; mandamos otro de Ley de Acceso a la Información, y ahí están en la Asamblea.
LP: Entonces, ¿ese cuchubaleo le limitó su actuar como vicepresidente?
EB: Por eso es que quiero ser presidente, porque no es lo mismo que ser vicepresidente. Porque afectó mi gestión y a Nicaragua entera. Eso afecta, y constituye en mí una carga pesada y hace la colina más empinada en ganar las elecciones, porque todo el mundo lo sabe y lo evalúa, y dice que no debía haber llegado ese arreglo a esa profundidad. Yo soy dialogador, yo creí en la necesidad de dialogar, y en el 97 yo negocié con los sandinistas la propiedad y después de 14 reuniones con ellos, montaron una asonada, hasta por el seis por ciento –que nadie estaba hablando de eso– y reclamaron encima el transporte, porque los sandinistas tienen la capacidad de montar violencia, y encima también montaron lo de los médicos que andaban hasta con jeringas, y ya venía la del magisterio. La que sufre es Nicaragua, y entonces nos preguntamos cómo parábamos eso, y decidimos que había que hablar con el que la estaba haciendo, con Daniel Ortega, y ahí vino una profundización, a tanto, que llegaron “mita y mita”, y eso ha dañado a todo el país, se han repartido el país los dos partidos políticos, incluso se tuvo que nombrar a magistrados en la Corte Suprema de Justicia para que pudieran estar mita y mita; se nombraron casi mita y mita en el Consejo Supremo Electoral, con una llave de un veto dada a un partido porque se distribuyeron el poder, la Contraloría también, eso dañó totalmente toda gestión del país entero.
LP: En esa colina arriba en la que usted va, va cargando un pesado fardo con todo lo que significó esta Administración, pero también usted carga con la boleta legislativa en la que están la mayoría de los responsables de todo eso que usted menciona. ¿Si antes no lo respaldaron en sus proyectos de ley, qué garantía tiene de que sería respaldado en su gestión presidencial desde ese Legislativo dominado por la misma gente?
EB: Eso es lo que estamos propugnando, que tengamos mayoría entre los demócratas para poder corregir eso.
LP: ¿Pero, cómo si el PLC es tan corresponsable como el Frente Sandinista?
EB: Pero el PLC no es el padre de la violencia, y ese pacto es hijo de la violencia y fue causado por ésos que van a elegir por la parte del sandinismo, no es el PLC el causante de la violencia.
LP: ¿Está diciendo que el PLC se tuvo que casar con la violencia y tener un hijo que se llama pacto?
EB: Casarse no, pero detuvo la violencia, lo negativo fue el pacto, pero lo positivo es que trajo la paz, a un costo alto para la sociedad.
LP: Con esos diputados, ¿cómo va a impulsar sus proyectos?
EB: Creo que se puede. No hay que olvidar que una vez controlando el Ejecutivo, el presupuesto nacional pesa mucho.
LP: ¿Cómo, si son dos poderes independientes?
EB: Pero es el Poder Ejecutivo el que puede dar puestos, el que distribuye el presupuesto de la nación…
LP: Pero, eso suena a cañonazo.
EB: No estoy hablando de eso, sino de ofrecerle a los alcaldes que en lugar de que sea el Ejecutivo el que haga los proyectos, mejor descentralizamos y les damos el dinero para que hagan ellos los proyectos, y ese poder de distribuir los recursos entre la ciudadanía es lo que estoy impulsando.
LP: ¿Cuánta incidencia tuvo usted en la selección de esa boleta legislativa que va cargando en esta colina arriba que menciona?
EB: Los estatutos del partido dicen que son los convencionales los que escogen a los candidatos a diputados, y la elección yo la vi democráticamente hecha.
LP: ¿Cómo podría distanciarse de las alzas a servicios básicos que el gobierno ha decidido tan inoportunamente para su campaña?
EB: Estoy contra las alzas.
LP: ¿Cómo explica que su partido en un momento de campaña le plantee alzas?
EB: Imaginate qué error, pero eso no significa que yo estoy aplaudiendo las alzas.
LP: ¿Usted le ha planteado al presidente Alemán lo perjudicial que resulta eso para su campaña?
EB: Sí, lo hemos discutido, y hay organismos internacionales que dicen que si no lo hace no le desembolsan plata.
LP: Es que hay quienes especulan sobre un cierto juego de “gana la pierde” en el que Alemán como futuro candidato en el 2006 obtendría beneficios con una eventual derrota suya en estas elecciones.
EB: Gobernar no significa ganar una elección. Claro que queremos ganar, pero también hay que cumplir con una serie de requisitos, y tal vez hay soluciones que se pueden hacer sin necesidad de las alzas. Yo he sido austero y quiero tener un plan austero de gobierno, y lo podemos hacer, y hay soluciones de ese tipo; es que estoy contra esas alzas, el país no lo aguanta, yo preferiría que hubiera austeridad en el gobierno… y no se trata de trabajar hasta las dos de la tarde, por el contrario hay que trabajar 24 horas al día, porque la eficiencia es ahorro y eso es lo que estoy proponiendo. Aquí el problema es el desempleo.
LP: ¿Qué proyectos va a proponer, cuál es en síntesis su plan de gobierno?
EB: Ahora yo tengo dos pilares, doña Violeta me dio la paz y Arnoldo Alemán me dio la infraestructura, con la paz y la infraestructura ahora lo que quiero es desarrollo del bienestar humano. Creación masiva de empleos, y que el ciudadano viva y coma mejor. Se invirtió gran cantidad de dinero en infraestructura básica, y Arnoldo Alemán escogió un lema: ‘Obras, no palabras’, esa fue su decisión y estoy orgulloso. Ahora me corresponde ser austero y gastar lo más en la vida de los nicaragüenses.
LP: ¿Qué va a hacer para conseguir ese bienestar?
EB: Créditos para los campesinos, semilla mejorada, plazos para poder vender la cosecha en un momento en que los precios estén bien, y condiciones para almacenar la cosecha en silos desde cuatro quintales hasta 30 quintales, hechos artesanalmente, lo que generará miles de trabajos adicionales. Yo quiero que se sepa que quiero invertir todo el dinero en mejorar la calidad de vida que actualmente tiene el país.
Si ves la juventud, si no tienen mejor preparación no tendrán mejor salario. Una de las cosas es poner prontamente a esa juventud en el siglo XXI, para lo que vamos a poner cinco mil computadoras en diferentes lugares para que empiecen a tener acceso a la tecnología. Vamos a instalar cantidad de centros deportivos en todo el país. Yo quiero que esos muchachos en pandillas se metan en quioscos tecnológicos, cinco mil computadoras no están pegadas en el cielo. Tenemos que estirar la imaginación y saber, como yo, que lo podemos hacer. Tengo la voluntad y la fortaleza para guiar a este pueblo por el camino correcto, porque como dijo Rubén Darío: ‘Si la Patria es pequeña, uno grande la sueña’, y yo sueño, y tengo la fuerza suficiente para echarme cualquier fardo al hombro y subir la colina en busca de soluciones.