- Los expulsados están muy tristes porque no tienen un lugar donde
refugiarse con sus
hijos y sus cosas
Moisés Martí[email protected]
Cuatro familias del Barrio Monseñor Lezcano fueron desalojadas debido a una disputa de propiedad que ya raya los 30 años. El desalojo se efectuó a las tres de la tarde de ayer, y fue ordenado por la Jueza del Tercer Distrito del Crimen, Vida Luz Benavente Prieto.
De acuerdo con César Cruz, hijo de Carmen García y Wilfredo Cruz, dos ancianos afectados por el hecho, sus padres “nunca fueron notificados de apertura de juicio, de la ampliación de la demanda o de apertura de pruebas o día del desalojo, así que no nos dio tiempo de buscar un nuevo lugar” donde vivir, expresó.
Según Cruz, sus padres así como el resto de personas afectadas, hicieron un acuerdo verbal con la dueña del inmueble, doña Josefa Largaespada de Guerrero, para pagar un arriendo. El acuerdo se mantuvo hasta 1979, año en que Largaespada salió del país junto a toda su familia.
EL RETORNO
Pero en 1994, Jorge Alí Guerrero, hijo de la señora Largaespada, se presentó a la propiedad cobrándoles el arriendo atrasado de todos los años que su madre –ya fallecida– estuvo fuera del país. “Se le ofreció al señor Guerrero la oportunidad de hacer un nuevo contrato, pero éste se negó. Entonces fue cuando empezó el juicio”, dijo Cruz.
Patricia Silva, una de las afectadas, expresó entre llantos que su única petición era que le dieran un lugar al cual ir. “Me sacaron todas mis cosas y me las pusieron en la calle. Tengo dos hijos de 6 y 7 años que no sé dónde los voy a meter, más ahora con estas lluvias”, exclamó.
El juez ejecutor del desalojo, Francisco López, aseguró que todas las familias fueron notificadas judicial y notarialmente, sin embargo, no buscaron adónde irse.