- A Estados Unidos se calcula que entran más de 500 toneladas métricas anuales de cocaína. Esa cifra le dice a los expertos norteamericanos, involucrados en la lucha antidrogas, que la compleja red de trasiego e introducción al mercado estadounidense, es efectiva en más de un 80 por ciento
Roberto Fonseca L.Enviado [email protected]
Estados Unidos ha diseñado y puesto en práctica un complejo sistema de monitoreo y de detección antidroga, empleando aviones con equipos sofisticados y puestos de avanzada en cuatro países de la región, sin embargo, las propias estadísticas norteamericanas apuntan a que los narcotraficantes están ganando la partida. Ver gráfico de operaciones antidrogas.
“El narcotráfico es como una colmena de abejas”, dijo Robert Brown, un ex oficial del Ejército estadou-nidense, con una hoja de 27 años de servicio. Mientras no se nombre al nuevo “Zar” antidrogas (en sustitución de McCaffrey), él está al frente del complejo campo de batalla, que sustituyó al de la “Guerra Fría”.
“Nuestro interés es atraparlos dentro de la colmena, ya que una vez que la abeja sale, es difícil detectarla y atraparla”, agregó Brown a una delegación de periodistas latinoamericanos, invitados a Washington y Chicago.
Sus cifras confirman esa reflexión confuciana. En el año 2000, según sus reportes de Inteligencia, salieron de la región andina (principalmente de Colombia) alrededor de 645 toneladas métricas de cocaína hacia los Estados Unidos, de las cuales llegaron “a salvo” más de 510 toneladas al mercado norteamericano.
“Las dos terceras partes de ese movimiento se registran por Centroamérica y por México, vía acuática y terrestre”, señaló Brown. “El resto entra por la zona del Caribe”.
La llamada “Zona de Tránsito” constituye el mayor corredor del trasiego de drogas hacia Estados Unidos, ya que comprende las rutas de México, el Caribe y el este del Océano Pacífico. Se estima que corresponde a 15 millones de kilómetros cuadrados, o sea, un área inmensa a vigilar.
“Ésta no es lucha sólo de los Estados Unidos, éste es un problema grave, complejo, que requiere del concurso y de la colaboración de todos”, señaló Brown, refiriéndose a las naciones de la región. Especialmente, a aquellas seleccionadas como “Centros de Operaciones Avanzadas”, mejor conocidos por las siglas FOL, en inglés.
BASE DE OPERACIONES AEREAS EN EL SALVADOR
Hasta el 31 de diciembre de 2000, cuando Panamá recibió las instalaciones civiles y militares del Canal Interoceánico, las operaciones aéreas antidrogas tenían como plataforma la Base de Howard. Hoy, como resultado de una agresiva política exterior, se han redistribuido en los aeropuertos de cuatro países de la región: Ecuador, Curacao, Aruba y El Salvador.
“Son destacamentos pequeños, de apoyo, para aviones que ayudan a detectar el trasiego marítimo de drogas”, explicó Brown a los periodistas latinoamericanos, sin entrar en muchos detalles operativos.
“No olvidemos que a diferencia de la década pasada, el mayor trasiego ahora es marítimo y no aéreo, a través de barcos grandes, combinados con lanchas rápidas”. Primero entran a México y luego a Estados Unidos.
De estos Centros de Operaciones de Avanzada (FOL), el más cercano a Nicaragua es el que funciona en la Base Aérea de Comalapa, ubicada en las propias instalaciones del Aeropuerto Internacional de El Salvador, a partir de septiembre del año pasado.
Gracias a un Acuerdo Bilateral firmado con el gobierno salvadoreño, Estados Unidos empleará las instalaciones aéreas existentes por un período de diez años, que se podría ampliar por un plazo de veinte años más.
Sin embargo, no todo ha sido “color de rosas”, ya que la representación legislativa de la antigua guerrilla –el FMLN–se opuso a la ratificación, y, posteriormente, trató de impedir su entrada en vigencia, interponiendo un recurso jurídico ante la Corte Suprema de ese país. No obstante, pese a la oposición, el Centro de Avanzada está en marcha.
Cada uno de estos FOL, según las especificaciones del Comando Sur de los Estados Unidos, debe estar capacitado para operar las 24 horas del día, los siete días de la semana, bajo cualquier condición meteorológica, poseer al menos una pista principal de 8,000 pies y “hospedar” aviones pequeños, medianos y pesados.
Para lograr estas condiciones, Estados Unidos invirtió 122.5 millones de dólares para mejorar los aeropuertos “Eloy Alfaro”, de Manta, Ecuador; “Reina Beatriz” y “Hato Internacional”, en Aruba y Curacao, respectivamente. Además, están presupuestados 10.4 millones de dólares para el aeropuerto de Comalapa, en El Salvador. Todos estos trabajarán en un ciento por ciento el próximo año.
Además, el Comando Sur de Estados Unidos exige que los FOL tengan un destacamento de rescate e incendios, combustible para reabastecerlos, hangares y oficinas, así como un cuerpo de mantenimiento. Por tanto, se estima que permanece, de forma rotativa, un personal de 15 a 25 especialistas. Por esta razón, bajo número de tropas, el Centro de Avanzada en El Salvador no ha provocado “comezón” entre la jefatura del Ejército nicaragüense.
EJERCITO NICA CALMADO
“Se trata de un puesto de mando de avanzada, no de una base militar”, comentó un alto oficial de la jefatura del Ejército nicaragüense, al ser consultado telefónicamente a condición de no ser identificado. “Así que no tiene por qué alarmarnos”, añadió.
El alto oficial aseguró que ellos tenían conocimiento desde el año pasado, cuando sus colegas salvadoreños informaron sobre el Centro de Operaciones de Avanzada, que él llama FOL.
“No tiene connotación de permanencia, su objetivo es exclusivamente para dotar los aviones espías de combustible, darles mantenimiento y cambiar de tripulación. Además, no tiene nada que ver con política, sino con la lucha antidrogas, por tanto, es una necesidad”, añadió.
En cambio, no se mostró igualmente “comprensivo” con la existencia y funcionamiento de la base aérea Enrique Soto Cano, en Honduras, donde antes fungía la base norteamericana de Palmerola. Ahí está estacionada la Fuerza de Tarea Bravo de los Estados Unidos, bajo un régimen de “semipermanente”, y una tropa cercana a los 2,000 hombres. Además de helicópteros, aviones, y otros equipos.
“Eso tiene otra connotación”, comentó escuetamente el alto oficial nicaragüense.
Según su opinión, Estados Unidos necesita de estos Centros de Avanzada en territorio extranjero, ya que un avión que sale desde ahí en misión, “no requiere del permiso del Congreso”.
AVIONES P-3 EN CENTRO DE COMALAPA
Las instalaciones en El Salvador permiten, por el momento, las facilidades para el aterrizaje de cuatro aviones P-3, del modelo llamado “El Cazador”, ya que cuando surgieron hace más de 30 años fueron diseñados para detectar y combatir submarinos. Por el momento no pueden aterrizar aviones de radar grande –tipo AWACS–, pero se pretende mejorar las capacidades para el año 2002. El propósito es monitorear el tráfico por el Pacífico.
NICARAGUA ESPERA LANCHAS
– Robert Brown, Subdirector de la Oficina Ejecutiva del Presidente para el Control de Drogas, dijo que ellos están conscientes de que “hay necesidad de apoyar a la Fuerza Naval” de Nicaragua, pero aseguró que no tienen recursos disponibles para fortalecerla.
– “Hay necesidad de apoyarla, es algo muy serio que hemos tomado en cuenta antes, pero el Acuerdo Marítimo Antidrogas (recién firmado) no contempla recursos en ese sentido”, dijo Brown, a una pregunta de LA PRENSA.
– Sin embargo, el alto oficial del Ejército nicaragüense, consultado off the record al respecto, dijo todo lo contrario. “Estamos por recibir unas cuestiones”, expresó, refiriéndose a lanchas rápidas.
– “En las doce millas de mar patrimonial, Nicaragua se reservó el patrullaje. Vamos a controlar entonces el tráfico de lanchas rápidas”, afirmó.
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Zona a vigilar se extiende a 6 millones de millas cuadradas.
Ver gráfico de operaciones antidrogas.