Franklin Bolañ[email protected]
Es verdaderamente lamentable que ocurran los accidentes (de las caravanas presidenciales) debido a la imprudencia y prepotencia de los conductores.
Es cierto que la seguridad de las personas que ellos transportan es esencial, sin embargo no se debe menospreciar la vida de los ciudadanos comunes cuando atraviesan los semáforos en rojo sin la debida precaución.
Los conductores de los vehículos de esas caravanas necesitan recibir lecciones sobre cómo brindar seguridad a los personajes de gobierno sin violar los derechos fundamentales de los ciudadanos comunes.
Recordemos el caso del joven Jean Paul Genie, el cual aún continúa sin castigo para nadie. Es necesario que los conductores de los vehículos oficiales estén sujetos a las leyes ordinarias del país y no ampararlos en el poder político para no ser sancionados como manda la ley.