- Escualos tras otro título en la ACB
Pablo Fletes [email protected]
Los Tiburones-Bancentro tratarán de nadar en aguas mansas a partir de esta noche, cuando se enfrenten a los Jaguares en busca de una nueva victoria que los ubique a un peldaño de las finales del cuarto torneo superior de baloncesto de la ACB.
El conjunto escualo dirigido por Róger Hernández, se encuentra adelante en la serie 2-1 frente a los felinos.
Y aunque difícilmente contarán con sus refuerzos panameños Iván Jaén y Ricardo Yearwood, nadie duda que disponen de las herramientas necesarias para proyectarse al triunfo y a su cuarta final consecutiva en la ACB que han ganando sin discusiones en interesantes finales frente a los desaparecidos Jaguares de la UAM.
Los Tiburones tuvieron un inicio incierto en esta semifinal frente a los nuevos Jaguares, al ganar el primer duelo y perder el siguiente debido que se presentaron con la mitad de su nómina.
Pero Noel McKenzie regresó a la alineación, el resto de muchachos se reportaron al encuentro, y aunque no llegaron ni Jaén y Yearwood, los escualos se las ingeniaron para derrotar sin muchas dificultades a los felinos (67-58) en el último encuentro realizado el sábado.
Los Jaguares han tratado de brindar su mejor esfuerzo para doblegar al Bancentro, con el empuje de jóvenes jugadores como Johnny Lampson, Okler Martínez, Javier Bodán y Servio Abea.
Sin embargo, no es suficiente, y aunque sigan agotando todas sus energías difícilmente podrán salir de este callejón sin salida que los conduce a una segura eliminación frente al quinteto más consistente de los últimos años en nuestro baloncesto.
Este cuarto encuentro de la semifinal se realizará esta noche a partir de las 6:30 p.m. en el Polideportivo España.
Mientras tanto, los Tigres de la UdeM volverán a la acción el viernes, cuando se enfrenten el quinto duelo de la semifinal ante los Navegantes del IBW.
Esta llave clasificatoria se encuentra empatada a dos triunfos por bando, sin embargo la UdeM se encuentra en su mejor momento después de dos victorias seguidas que han echado por la borda ese exceso de confianza que venían desplegando los cibernautas.