Edgard Tijerino [email protected]
No es posible. Mientras Costa Rica en el sector de la CONCACAF, acaricia su boleto para la Copa del Mundo del 2002, un Brasil desesperado, busca como aferrarse a cualquier posibilidad de sobrevivencia, incluyendo el repechaje, mientras sangra profusa y dramáticamente por las heridas grotescamente abiertas después de 4 derrotas: 2-1 ante Paraguay, 3-0 frente a Chile, 1-0 impactado por Ecuador, y la más reciente, 1-0 el domingo retando a Uruguay, víctima de un balazo desde los doce pasos cobrado por Magallanes.
Por Dios… ¿Cómo ha sido posible esta debacle?… ¿Por qué los brasileños parecen estar jugando con balones cuadrados?
Agreguen tres angustiosos empates: 1-1 con Uruguay, 0-0 con Colombia y 1-1 con Perú, y tengan en mano la explicación del por qué Brasil sólo ha acumulado 21 puntos de 39 en disputa a lo largo de 13 juegos.
Su única actuación acorde con sus impresionantes antecedentes, y con la condición de número uno en el ranking de la FIFA antes de ser desplazado por Francia, fue la resonante victoria de 3 por 1 sobre Argentina.
Con el “cadáver” de Emerson Leao en el cementerio de técnicos frustrados al frente de este equipo brasileño, Luis Felipe Scolari logró reunir a “lo mejor imaginable” de Brasil en el exterior, para enfrentar a Uruguay.
Ahí estaban Rivaldo, “el intocable” del Barcelona considerado por muchos como el mejor jugador del mundo encima de Zidane… Y también Romario, capaz de hacer goles driblando en el Laberinto construido por Dédalo; y Cafú, firme, talentoso, atravesando la cancha como un proyectil; y Roberto Carlos, el de las descolgadas electrizantes por el sector izquierdo y los cañonazos escalofriantes, estrella del Real Madrid; y Elber, el goleador en el futbol alemán; y Emerson, y Jardel… En fin, una constelación de estrellas.
Pero, el desfile de futuros miembros del Salón de la Fama del fútbol mundial, no fue productivo pese al esfuerzo extraordinario de Juninho, que si pareció brasileño en todo momento.
Cierto, el arquero uruguayo Carini, tomando un disparo largo y con poder de Rivaldo, retrocedió sin control cruzando la línea de meta con todo y balón, pero el árbitro no lo captó y Brasil vio esfumarse la posibilidad del empate… El gol de penalty concretado por Federico Magallanes, fue una estocada mortal, y ojalá no tenga el peso de una lápida.
Con 21 puntos, Brasil comparte el cuarto lugar de la Zona Suramericana con Uruguay, detrás del líder Argentina con 32, Paraguay que suma 26 y el sorprendente Ecuador 25.
En este grupo, es necesario quedar en los cuatro primeros para asegurar el boleto. El número 5 irá al repechaje y Colombia con 19 puntos, es una amenaza para este Brasil desnudo y enclenque con cinco fechas pendientes.