- Las elecciones en el Triángulo Minero están en la frontera del caos
- Las bandas atemorizan a los votantes, la población ve con apatía y temor el proceso electoral, el CSE se declara impotente para cumplir con el calendario electoral, los partidos hacen sus planes de campaña en medio de un pesado ambiente de polarización y miedo, mientras los observadores electorales ven con preocupación el rumbo incierto que van tomando las elecciones en esta alejada y violenta región del país
José Adán SilvaHeberto Jarquí[email protected]
SIUNA, RAAN.— Las elecciones en el Triángulo Minero podrían convertirse en una fiesta “cívica” de muy pocos invitados; si acaso hay fiesta y si acaso hay tales invitados. De continuar la situación de violencia que reina en esa región del Atlántico Norte, las elecciones nacionales de noviembre próximo podrían, si no suspenderse, ser un reflejo de las elecciones del año pasado, donde el índice de abstención alcanzó el 70 por ciento.
El proceso electoral en el Triángulo Minero sufre en su desarrollo. El proceso de verificación, previsto para el 24 de junio en su primera fase, sólo pudo hacerse a medias en el sector urbano, según los datos suministrados por la delegación municipal del CSE en Siuna, dictados por su director Julio Omar Ríos.
Ríos explicó que la asistencia de gente que llegó a buscar sus nombres en las listas fue mínima, con apenas el 16 por ciento de participación ciudadana.
“Por la magnitud y complejidad de Siuna no pudimos darle cobertura a los centros de votación, sino que más bien iniciamos en el sector urbano con 13 centros de votación y 21 Juntas Receptoras de Votos. Apenas logramos capacitar a 68 funcionarios”, dijo Ríos.
Para él, ante los acontecimientos armados, el proceso electoral no dependerá este año del CSE, sino de la coordinación que como poder del Estado puedan establecer con el Ejército y la Policía Nacional “para que nos digan si podemos o no entrar a trabajar en los sectores más alejados, porque aquí el CSE no está dispuesto a poner héroes”.
Nery González, presidente regional del CSE en la RAAN, justificó las deficiencias de la primera etapa de la verificación por falta de presupuesto, principalmente, y por la inseguridad que se vive en el campo.
“El dinero nos lo enviaron muy tarde, eso nos impidió cumplir con lo que dice el calendario electoral, nos atrasó con la capacitación a los técnicos, nos impidió trasladar a la gente, y nos afectó la organización total del proceso”, confesó González.
Él se quejó del abandono del Estado sobre las elecciones en esa región. “El Estado, como Estado, no ha estado inmerso en estas actividades, las ha dejado solas. Por decirte algo, Siuna no tiene medios, el Estado no le ha facilitado, han visto esta actividad como propia del CSE, no como una actividad donde debemos estar involucrados”, expresó González.
Dijo que ellos necesitaban más medios para salvar las distancias, que en esa región son extensas. “No es como en otros municipios, aquí hay lugares donde se necesitan hasta tres días para llegar y apenas tenemos, como CSE, tres vehículos para toda la región”.
Explicó que hay miles de cédulas que no han entregado en las comunidades rurales por falta de recursos humanos, técnicos y económicos. “Son un poco más de siete mil cédulas que esperamos entregar en los próximos meses”, señaló.
Otra de las causas que impidió realizar la verificación fue la dificultad para contratar al personal técnico, por la falta de recursos para pagarles. Dijo que este año sólo podían pagar 50 córdobas, cuando el año pasado pagaron 120 en la parte rural y 80 en la urbana. Para poder satisfacer ese pago, tuvieron que recurrir a los partidos políticos para que ellos asumieran los gastos.
Observadores preocupados
Reyna Flores, directora del Centro de los Derechos Humanos y Ciudadanos de la Costa Caribeña (Cedehca), un organismo que también hace observación electoral, manifestó preocupación por la tendencia que van tomando los hechos en la región.
Para ella es peligroso estar recibiendo de 10 a 20 denuncias diarias de violaciones de Derechos Humanos, supuestamente de policías contra campesinos de Las Minas.
“Desde que empezó esta crisis de los armados se han incrementado las denuncias de maltrato y violencia. La gente está bajando de las montañas doblemente atemorizada, ya que mientras los armados los extorsionan y matan, la Policía llega buscando culpables casi a fuerza. Eso no lleva al clima de paz que se necesita para unas elecciones, por lo cual nosotros lo que desde ahora advertimos es que las elecciones más que un acto cívico se pueden convertir en una actitud de apatía y rechazo”, expresó Flores.
Representantes del Instituto para el Desarrollo de la Democracia (Ipade) de Siuna, están un poco escépticos, pero confían en que la situación mejorará.
Beanira Agüero, directora de la institución, Ninoska Moreno y Ventura Herrera, dijeron que han visitado las comunidades y los campesinos les han dicho que tienen poco interés en participar, “no sólo por la presencia de grupos armados, sino por el desaliento, están desencantados de los gobiernos”.
“Nosotros vemos que la motivación a participar es bastante baja, además, el territorio es bastante disperso y la capacidad del CSE para cubrir el territorio es limitado. Hay mucha voluntad por parte del CSE deque la gente se verifique, pero las deficiencias de ellos son más de orden económico y creemos que realmente escapan de sus manos”, dijo Agüero.
Sandinistas en silencio
Representante del FSLN se vino a Managua
Mientras los conservadores albergan esperanzas y los liberales temen a las bandas, los sandinistas guardan silencio.
En su casa de campaña nadie quiere hablar. Todos los miembros del FSLN en Siuna evitan hablar con los periodistas. “No tenemos autorización”, dicen, y argumentan que la única persona que puede hacerlo es el Secretario Político, Bernardino Herrera, quien antes de partir a Managua dijo que “no podía hablar”. Él vino a la capital a una reunión en la Secretaría Nacional del FSLN.
A ellos se les acusa de estar del lado de las bandas armadas del FUAC y de utilizar a estos grupos para hacer proselitismo político a favor del FSLN. Sin embargo, ellos lo niegan y condenan los actos de terror. Mientras tanto, se enfrentan a una dura acusación del Gobierno Central y a las críticas de sus adversarios políticos.
PC aspira al voto castigo
Ante la presencia de las bandas armadas, los partidos políticos reaccionan de distintas formas. En Siuna la tercera opción política es la alianza electoral entre el Partido Liberal Democrático (PLD) y el Partido Conservador. La representación de esta opción, autodenominada “tercera vía”, la encabezan Tomás García Izaguirre y Sergio Sobalvarro.
Ellos basan sus expectativas de ganar la mayor cantidad de votos posibles, considerando los efectos negativos que las bandas armadas pueden provocar a los dos partidos más fuertes de la región: el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
“Con las bandas armadas, el pueblo de Siuna sabe que los conservadores somos la única alternativa. A nosotros no nos pueden acusar de formar parte de los criminales, y la gente está cansada de las promesas de los liberales. Precisamente, mucha de la culpa de esta presencia de bandas se debe a que los gobiernos anteriores no les han cumplido las promesas de desmovilización”, dijo Sobalvarro.
Liberales temerosos y hostiles
En la casa del PLC se viven momentos de temor y preocupación. El recibimiento que dieron al equipo de LA PRENSA fue en un ambiente tenso y hostil que refleja, en parte, el temor de hablar que tienen los liberales en el Triángulo Minero, ya que la mayoría de los asesinados por las bandas han sido de ese partido.
Guillermo Guido, representante legal, Moisés Salomón, vicepresidente municipal, y Tomás Cabrera, secretario del PLC, nos piden de entrada que tratemos con cuidado sus declaraciones para que no los metamos a “clavos”.
“Los sandinistas están sobre nosotros y aquí ya no queremos más sangre”, dijo Guido.
“Si vamos a una fiesta cívica, donde todos nos conocemos, no tenemos por qué estarnos matando, nosotros no queremos ni tenemos problemas con nadie”, dijo Salomón.
Ellos dicen que, a pesar de la presencia de las bandas, tratarán de hacer su campaña en el campo, que es donde está su principal masa votante.
“Nos afecta que no podamos hacer campaña y que nos atemoricen a los votantes. Pero los afecta más a ellos, porque la gente advierte de qué lado están los armados. Hay documentos donde ellos llaman a votar en la casilla dos, la gente asocia eso. Ya no quieren más sangre”, aseguran.