La sonrisa de la ignorancia
ahuyenta el silencio
de ser en la existencia
sólo un punto en el fracaso.
Llenando el vacío de la vida
con el concepto de un ser perfecto
que oculta sus errores
con su gran orgullo.
“Ser” el humano cegado
entre su dominio,
dominio que se impone sobre
su propia raza.
El orgullo y la codicia
oculta la realidad, de ser
parte de lo que sólo hemos imaginado
y hemos hecho vasto.
Carlos Marcelo Baldelomar
Rivas, Nicaragua