¿Qué es el Especial?

Tito Rondó[email protected] El motivo de esta columna es la gran confusión que existe en los medios de comunicación acerca del papel que juega el campeonato nacional Especial de Béisbol dentro del engranaje de nuestra pelota. La confusión empieza porque a pesar que para cualquiera que siga el Béisbol Organizado es obvio que la Primera División […]

Tito Rondó[email protected]

El motivo de esta columna es la gran confusión que existe en los medios de comunicación acerca del papel que juega el campeonato nacional Especial de Béisbol dentro del engranaje de nuestra pelota.

La confusión empieza porque a pesar que para cualquiera que siga el Béisbol Organizado es obvio que la Primera División no es “caldo de cultivo” para producir prospectos de Grandes Ligas, da la gran casualidad (y esto no es más que un accidente) que nuestros dos últimos big leaguers provienen de nuestro máximo torneo, Vicente Padilla y Oswaldo Mairena.

En realidad, a la mayoría de los prospectos se les firma a los 17 años, edad en que un pelotero, aún si es bueno, no está establecido en Primera División. Eso no es un defecto de nuestro beis, sino consecuencia directa de la calidad de nuestra pelota, que aunque cueste trabajo creerlo, es la liga no profesional más fuerte del mundo, con la gran excepción de la cubana.

Es más, la mayoría de nuestros profesionales actuales no puede jugar en Primera División, aunque con el paso del tiempo veremos más y más caras nuevas procedentes de las ligas Rookie de Venezuela, República Dominicana y Estados Unidos; a éstos peloteros hay que estimularlos y buscar cómo ubicarlos en las nóminas de nuestros equipos para que se vayan fogueando.

Por otra parte, unos dos peloteros son firmados anualmente del Especial para las organizaciones de las Mayores. Del año pasado salieron Kenly Chang (del Estelí a los Marineros de Seattle) y Winston Alguera (del San Fernando a los Astros de Houston).

Otros jóvenes como Gonzalo López, Ramón Flores, Ofilio Castro, Rafael Fletes y Lenín Aragón han estado en muchas ligas desde infantiles hasta Primera, y algunos como Ernie Sinclair, Devorn Hansack, Jefferson McCoy y Faran Dometz fueron firmados en la Costa Atlántica.

Este año ya hubo una firma en el Especial, el lanzador Armando Hernández (del Granada a los Gigantes de San Francisco), otra segura es la del short del Bóer Ronald Garth, y ya se habla de que hay scouts siguiendo a otros muchachos.

Pero en realidad el papel del Beis Especial es nutrir nuestra Primera División y nuestra Selección Nacional.

Ese papel ya lo ha venido cumpliendo desde 1997, cuando la competencia se llamó “Segunda División”, de donde surgieron Cairo Murillo, Alvin Jácamo y Oscar Torres, por ejemplo. Y son incontables los “acabados de pulir”, como Diego Sandino, Sandor Guido y Francisco Hernández.

Entonces no hablemos de que “en Nicaragua no hay prospectos porque el Especial no los produce”, por la razones ya apuntadas. O sea que sí produce, primero, y segundo, que en realidad no es para eso.

Nadie piensa que Costa Rica u Honduras deben competir con Brasil o Italia en fútbol, pero nosotros decimos “que tenemos pésimo béisbol” si no le ganamos a Estados Unidos o Cuba. Curioso.  

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