Sobre los medicamentos

He quedado impresionado con las declaraciones del viceministro de Salud, cuando dice que siempre habrá escasez de medicamentos “por las fugas que se producen”. Me pregunto si ésta es una forma seria de abordar el problema o [si] simplemente se trata de una cortina de humo para tapar las ineficiencias y el derroche en el […]

He quedado impresionado con las declaraciones del viceministro de Salud, cuando dice que siempre habrá escasez de medicamentos “por las fugas que se producen”. Me pregunto si ésta es una forma seria de abordar el problema o [si] simplemente se trata de una cortina de humo para tapar las ineficiencias y el derroche en el Sistema de Salud.

Digo ineficiencias en el sistema, porque ahora que está muy de moda la palabrita esa, no es muy difícil darse cuenta que se ha invertido un montón de plata en ese rubro sin que se vean resultados notables. Del derroche tengo muy poco que decir. Hablar de él es como hablar del hermano gemelo de la primera. Es su reflejo incondicional.

Si el señor Atha sabe que hay fugas de medicamentos y no se castigan, él está siendo cómplice de las pérdidas y en eso no hay vuelta de hoja. Ahora bien, si lo que se está tratando de decir es que los trabajadores de la salud son amigos de lo ajeno por naturaleza y que ésa es la causa real del desabastecimiento, eso ya es otra cosa, porque lo que está claro es que de esta manera el Minsa deslinda toda responsabilidad administrativa y la traslada a sus paupérrimos asalariados, que dentro del marco de esa lógica, tienden a agarrar lo que no es suyo para ver cuánto le sacan en el mercado.

Que me perdone el señor Atha, pero ese cuento es más viejo que el de la Caperucita Roja, porque si bien dice la verdad con eso de que hay pérdida de materiales en las unidades de salud, yo estoy casi seguro que ningún funcionario del Minsa se atrevería a comparecer públicamente para explicarnos cuánto se pierde por robos en las unidades y cuánto por mala gestión administrativa y programas millonarios a los que no se les han visto buenos resultados.

Finalmente, si la política farmacéutica en Nicaragua está tan mal diseñada que sólo se favorece a una burocracia ineficiente, a un ejército de comerciantes y a un selecto grupo de ONG e importadores, deberían de ser más humildes y reconocerlo y olvidarse de estar buscando a quién echarle la culpa, que es una práctica tan dañina dentro de las administraciones públicas.

Daniel Medina Quintero,

Licenciado en Farmacia,

Chinandega, Nicaragua.  

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