Tito Rondó[email protected]
De Nicolás Bolaños recuerdo que un día los fernandinos, desesperados por su falta de bateo pusieron a Jesús Ayón, un pítcher cubano, de left fielder, y un elevado alto lo bañó, pero Bolaños lo presintió, corrió a toda velocidad, y capturó la pelota atrás y hacia la raya del left fielder, algo que en mi vida he vuelto a ver. También hizo una atrapada “subibaja”, quedándose balanceado sobre la barda después de robarse espectacularmente un cuadrangular.
En la época moderna el primer gran jardinero es Carlos Aranda, gran bateador, y el primer nicaragüense que conectó jonrón en un parque de Grandes Ligas, el Shea Stadium de Nueva York (hogar de los Mets), en ocasión de un partido de fogueo de la Selección contra un equipo “todos estrellas” local, en 1973.
También destacan en nuestra memoria Alonso Montalbán, bateador designado, llamado “El Novato del Año”, que cuenta que muy jovencito se fue a probar al Bóer profesional, vio a Joe Hicks abanicar lanzamiento meteórico tras lanzamiento meteórico de parte de un tirapiedras Grandes Ligas, Jim Shellenbach, “y muy calladito me puse mi uniforme en el túnel del estadio y en puntillas salí en carrera”.
Carlos Berríos ha sido un utility estupendo, un pelotero caballeroso y callado. Aníbal Vega fue lo contrario, bullicioso, pero llevó liderazgo y una famosa toalla y contribuyó a llenar las graderías del “Roberto Clemente”. Juan Vicente López despidió el “aluminio” como líder empujador, y Yader Hodgson ahora cubre terreno como una sábana gigantesca.
En la receptoría, el San Fernando ha tenido grandes, siendo sin duda Julio “Canana” Sandoval el mejor. Carlos Luna, “Guayrón”, estaba de receptor, pero no le aguantaba los lanzamientos a Alfonso Noguera Solórzano, por lo que un chavalo que jugaba tercera, Julito, pasó a ser cátcher y de ahí nunca lo sacaron.
El primer receptor de los masayas fue otro tío de “Cobán”, Reynaldo “El Tapado” Sánchez; con los campeones nacionales de 1942 no estuvo “Canana” sino el cubano Margarito “El Cojo” Gámiz, quien era en realidad cojo pero eso no le restaba agilidad y hasta robaba bases.
Desde antes el “San Fernando” tuvo otro excelente receptor, Julio “Chuyo” Velásquez, quien en 1940 fue el cátcher en el primer juego perfecto en la historia de Nicaragua, lanzado por “El Serpentinero” Solórzano al Granada en 1940.