Los apodos en declive

Edgard Rodríguez C. [email protected] Hace unos días, Chris Bergman, el dinámico comentarista de ESPN, que suele matizar sus transmisiones con inesperadas inflexiones en su voz y con frases pegajosas para su auditorio, estaba inmerso en una singular búsqueda a través de un concurso: “un apodo para Ichiro Suzuki”, el fenomenal artillero que Seattle extrajo desde […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Hace unos días, Chris Bergman, el dinámico comentarista de ESPN, que suele matizar sus transmisiones con inesperadas inflexiones en su voz y con frases pegajosas para su auditorio, estaba inmerso en una singular búsqueda a través de un concurso: “un apodo para Ichiro Suzuki”, el fenomenal artillero que Seattle extrajo desde el béisbol japonés.

La participación de los fanáticos fue masiva y sirvió para estimular la elaboración de la lista de “Los mejores apodos de todos los tiempos”. Una buena forma de entretenerse o de perder el tiempo. Lo cierto es que esa práctica (de poner un apodo) que ha entrado en decadencia, ha recibido una vigorosa inyección para estos días en las Grandes Ligas.

Antes era muy común tener un sobrenombre. Aquí mismo, los peloteros de la década de los años treinta en adelante recibieron su “bautizo”… “Mono blanco” y “Mono negro”. “El Chino” Meléndez, “Bicicleta” Torres, “Conejo” Hernández, “Toro” Canales, sólo por mencionar unos pocos de los más célebres del pasado en nuestra pelota pinolera.

“El apodo era antes como un distintivo de la cultura occidental. Era una forma de ser. No sólo para acentuar una relación de proximidad, sino como un reconocimiento a tu lugar de origen o a tus cualidades”, señala Alfonso Malespín, catedrático de la UCA.

Eso cuando se trata de una celebridad, no así respecto a alguien común y corriente.

¿Y cuál es la lista en las Mayores?.. Los aficionados escogieron “Charlie Hustle”, el apodo de Pete Rose, que encierra la popularidad y fanfarronería del líder en hits de todos los tiempos. Bergman optó por “The Splendid Splinter” (La estaca espléndida) de Ted Williams y luego “The Sultan of Swat” (El sultán del golpazo) de Babe Ruth.

No obstante, son innumerables los apodos célebres a través de la historia del béisbol. Ahora en nuestra época, Randy Johnson es conocido como “Big Unit” (El aparatón o el chunchón), Frank Thomas “Big Hurt” (El gran dolor, para el pitcheo). Roger Clemens es llamado “The Rocket” y Alex Rodríguez “A-Rod”. En fin, hay muchos más.

Sin embargo, aparte de “Charlie Hustle”, sobrenombres como “The Georgia Peach” (El melocotón de Georgia) de Ty Cobb, “Stan the Man” (Stan el hombre) de Stan Musial y “Shoeless” (el descalzo) de Joe Jackson, han sido de los más reconocidos. En la lista de todos los tiempos Denis “Oil Can” (lata de aceite) Boyd, se instaló en el sexto lugar.

A nivel nacional, el más exitoso “pone-apodo” ha sido Edgard Tijerino. El “bautizó” a Alexis Argüello como “El Flaco Explosivo”, Ernesto López como “El Tiburón” y a Alfredo Medina como “El Robot”… Pero esa es una práctica que viene en declive. Y lejos de lamentarlo, creo que lo celebramos ¿no?, o a usted le gustan que le digan…  

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