Juan Ignacio [email protected]
“¡Ay, mi hija! Dios mío mi lindo, ¿por qué te la llevaste? ¡Me voy a morir sin ella!”, expresó Carmen Matus abrazada al féretro donde colocaron el cuerpo de su hija Jesenia del Carmen (13), para sepultarlo en el Cementerio Occidental de Managua.
Carmen Matus llegó a su casa de habitación en el Barrio Acahualinca a eso de las tres de la tarde en una patrulla de la Policía, acompañada de una docena de antimotines que la custodiaban para que no escapara ni fuera agredida por algún ciudadano iracundo por lo ocurrido a la menor.
La señora recalcó su inocencia en la muerte de su hija, agregando que “oraba todo el día para que ella viviera y pudiera decir lo que pasó. Si pudiera cambiar mi vida por la de ella, lo haría”.
A las honras fúnebres asistieron unas 3,000 personas que acompañaron el ataúd desde la casa de habitación de Jesenia, hasta el templo de Nuestra Señora de Guadalupe, de Monseñor Lezcano.
En la misa, el padre Bernardino Ruiz, dijo que “el caso de Jesenia es el resultado de la violencia y la corrupción en que vivimos, y de la cual todos somos víctimas. La sociedad debe buscar la integración de la familia y no la destrucción del hogar”, señaló.
Hizo un llamado a los padres a que vigilen y atiendan a sus hijos para que no caigan en el flagelo de la droga.
MULTITUD PIDE LIBERTAD
Durante el sepelio de Jesenia, muchas personas gritaron que dejaran en libertad a Carmen Matus.
“Si está libre Arnoldo Alemán y tenía un narcojet, ¿por qué no dejan libre a esta pobre mujer?”
Matus enfrenta los cargos de parricido y expendio de drogas. La mujer está detenida en el Distrito Cinco, y su abogado manifestó que “no hay testigos que vieran a Carmen darle la droga a su hija, y no encontraron droga en la casa. Estoy esperando la acusasión de la Procuradora para empezar mi defensa”.