Sobre dos noticias

Quiero comentar dos noticias que tuve la oportunidad de ver y escuchar a través de un noticiero el pasado 19 de junio del 2001, que me llamaron mucho la atención y me dejaron impactado. La primera se refirió a la destitución de don Augusto Navarro, como ministro del Mag-For, y la segunda, la de la […]

Quiero comentar dos noticias que tuve la oportunidad de ver y escuchar a través de un noticiero el pasado 19 de junio del 2001, que me llamaron mucho la atención y me dejaron impactado. La primera se refirió a la destitución de don Augusto Navarro, como ministro del Mag-For, y la segunda, la de la niña que falleció por la ingesta de piedras de crack.

Me impactaron porque el cambio abrupto del primero se da cuando a través de su gestión responsable estaba dándole respuesta, en la medida de sus posibilidades y todas sus limitaciones, a la problemática agroforestal de nuestro país y hasta había conseguido un financiamiento por un monto mayor a los seis millones de dólares para proyectos necesarios del sector.

La segunda, sí fue la que más me llenó de tristeza y de dolor, porque me pongo en el lugar de esas personas desposeídas, que tienen que recurrir a comerciar con drogas.

Tenemos que hacer a un lado todo lo negativo del tráfico de estupefacientes y adentrarnos en este caso específico, ya que esa pobre madre nunca midió el terrible daño que le provocó a su hija.

Lo triste de ambas historias es que se repiten momento a momento y no hay una forma de paliar esta situación, porque con la primera el movimiento es de desorden institucional, la segunda es de desorden familiar.

Mientras, continúo observando las noticias de mi Nicaragua. En sí soy un joven más, un mero espectador de los sucesos que me rodean, sin poder tener decisión sobre ellos. Sólo dejo una interrogante: ¿por qué no despenalizar el consumo de estupefacientes? Y se regula como el licor, el cigarrillo, o es que ¿es necesario que sea prohibido para que sea lucrativo?

Reynaldo Paiz H.  

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