Edgard Rodríguez [email protected]
Desde su debut con la selección nacional en 1986, Ramón Padilla se ha convertido en una fuerza devastadora en nuestro béisbol.
“Es un tipo que puede vencerte de múltiples formas: con su bate, su brazo, su guante y hasta con sus piernas. Para mí se trata de un jugador que debió ser firmado”, aseguró en cierto instante el ex-big leaguer cubano Pedro Ramos.
“Es el jugador que más impacta entre todos los del equipo nacional. Es de esos que uno los ve, y al instante, comprendés que se trata de un pelotero con talento extraordinario”, agregó Denis Martínez antes de Winnipeg en 1999.
Pero este jugador, al igual que Cal Ripken, el granítico torpedero de los Orioles, no va a poder jugar por siempre. Tiene 35 años y aunque su entusiasmo está intacto, afirma que este es su último viaje con la selección nacional.
“Ya lo decidí, después de China me retiro de la selección. Siento que aún puedo ser útil, pero creo que es justo darle chance a los nuevos valores. Además, me gustaría salir de la selección con honor y no corrido”, dijo Padilla.
Ramón es junto a Sandy Moreno, Reymundo Leytón, Santos Méndez y Yáder Hodgson, uno de los cinco patrulleros que han sido convocados a la Preselección. Se presume que es uno de los seguros al Mundial de China.
“Nunca me he sentido seguro en la selección y no lo digo por falsa modestia. La verdad es que siempre ha sido dura la competencia y no me confío. Lo mismo pienso respecto a hacer el equipo que va al Mundial”, dice.
Desde su arranque con la tropa pinolera en Guatemala en 1986, cuando disparó jonrón en su debut, Padilla ha pasado muy buenos momentos con la selección, sin embargo, su fe es que en China tendrá una gran despedida.
“El jonrón ante China en 1991 fue muy emocionante, pero quizá lo mejor, aún no ha pasado. Tal vez sucede en China”, señala Padilla, probablemente el mejor patrullero derecho que hemos tenido en este béisbol.