A veces —por no decir siempre— resulta inimaginable calcular el daño que se les hace a los niños y a los adolescentes, que pronto serán jóvenes y adultos, con la glorificación de la inmoralidad. Hoy por hoy la falta de moral no es lo más grave, lo más grave es que la moral se ha invertido. Hoy al deshonesto se le llama vivo, inteligente y al honesto baboso y tonto.
Aunque ahora todo lo que está contra la moral es lo común y lo acostumbrado, la moral sigue existiendo pues no la pusieron los hombres sino Dios desde el Génesis, la desobediencia ha sido la perdición del género humano. Nuestro Director Espiritual el Cardenal Miguel Obando y Bravo recomendó desde el púlpito públicamente a los gobernantes —después de las elecciones pasadas— que escogieran para gobernar, “personas de vida recta y familiar”. Si nuestros gobernantes hubiesen seguido dicho consejo, no estaríamos con los problemas que estamos ahora. Porque el ser humano sólo puede tener una moral, el ser humano que traiciona a su cónyuge, a sus hijos, a su familia, traicionará a la Patria, el que es truquero chanchullero o ladrón en sus negocios o en su vida privada, robará el dinero del pueblo que es tan escaso. Moral sólo hay una y el que no la tiene en su vida privada tampoco la tendrá en la vida pública. Ahora que de nuevo se acercan las elecciones obedezcamos las recomendaciones de nuestro líder espiritual. Por favor, escojamos para nuestros gobernantes “gente de vida recta y familiar”.
Emma Lugo Downing