Hasta cuándo va a durar la agonía de ver cómo cada día destruimos nuestro país sin ninguna misericordia. ¡Basta ya de actuar como hijos desnaturalizados de la Patria!
Leí la opinión de un nicaragüense que ha emigrado a los Estados Unidos y dice que no se arrepiente de haber dejado el país. Me causa pena leer algo semejante, pues verdaderamente no es agradable vivir arrimado en una tierra que no es la suya. Yo viví 4 años en los Estados Unidos, en la época sandinista y fui una de las primeras personas en regresarme cuando el gobierno cambió.
Los que se quedaron me decían que estaba loca y la verdad es que era yo la que los veía como locos al querer quedarse en una tierra extraña, vendiendo la propia patria a cambio de una alfombra, prefiriendo vivir como robots que regresar a poner su granito de arena para levantar a Nicaragua. Muchos ven los toros de largo y hasta se avergüenzan; no quieren ser reconocidos como nicaragüenses pero aunque siento mucha lástima no los culpo como tampoco culpo a los gobernantes de ayer ni de hoy, ya que no se trata de encontrar culpables sino soluciones.
Pensemos un momento, si hemos tenido desde siempre gobiernos corruptos que ven al país como un botín, ¿no quiere decir esto que existe una semilla de corrupción en nuestra sociedad? ¿Que en nuestra cultura está arraigada una buena dosis de corrupción?
Aquí no se trata de educar al emigrante para que se vaya más rápido del país, se trata de educar a nuestra gente para inculcarles de nuevo los valores morales que hemos perdido, sobre todo la honestidad y el amor a la patria. ¡Qué desgracia que no podamos encontrar un solo líder honesto que piense en el país antes que en sus propios intereses! Pero, a pesar de todo yo creo en la tierra linda que me vio nacer y en su gente.
Ahora me encuentro en Italia por motivos de estudio, pero todo con miras a mejorar para regresar a trabajar por mi Nicaragua bella y digo con un grandísimo orgullo que ¡soy nicaragüense por Gracia de Dios! No pude haber nacido en una tierra mejor. ¡Que Dios nos bendiga a todos!
Dra. Karmen Jiménez Guido
[email protected]