Ciento veinte mil hectáreas por año pierde Nicaragua por la degradación del suelo, por lo que urgen políticas que eviten que los bosques se conviertan en zonas desérticas. LA PRENSA/ARCHIVO.

Bosques de Nicaragua sufren veloz proceso de degradación

Se pierden 120 mil hectáreas por año Mariela Ocón Rodríguez [email protected] Nicaragua experimenta un acelerado proceso de degradación de tierras con una tasa actual de deforestación de 120 mil hectáreas aproximadas por año. Según las cifras del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), la deforestación está provocando la pérdida de los recursos naturales […]

  • Se pierden 120 mil hectáreas
    por año

Mariela Ocón Rodríguez [email protected]

Nicaragua experimenta un acelerado proceso de degradación de tierras con una tasa actual de deforestación de 120 mil hectáreas aproximadas por año.

Según las cifras del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), la deforestación está provocando la pérdida de los recursos naturales y la biodiversidad, y trae consigo la escasez de las aguas superficiales y subterráneas y la erosión definitiva de los suelos.

Según el informe del Marena, se prevé que de no realizar las acciones correspondientes a tiempo, estas zonas deterioradas se pueden transformar en zonas desérticas.

MAPA Y PLANES

Por esta grave situación, a propósito de celebrarse hoy el “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía”, el Gobierno de Nicaragua ha elaborado un estudio del país, consensuado con los grupos de interés, para preparar un mapa de las zonas más vulnerables a procesos de sequía y degradación de suelos, incluyendo una base de datos de información biofísica y socioeconómica de las zonas secas.

Según el estudio, el 15 por ciento de la superficie total de Nicaragua está compuesta por zonas secas, que abarcan un área aproximada de 16,000 kilómetros cuadrados. De los 15 departamentos del país, siete se localizan en estas zonas, que afectan a 63 municipios.

Los municipios que poseen zonas secas presentan problemas que van desde la escasez de agua, hasta degradación de suelos, desaparición de especies forestales, empobrecimiento de la biodiversidad, y bajos rendimientos en los cultivos tradicionales.

Para contrarrestar este seco panorama, se está elaborando en conjunto con instituciones de gobierno y las municipalidades un Plan de Acción Nacional que servirá de base para la formulación de proyectos de lucha contra la desertificación, y para la búsqueda de financiamiento.  

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