Corazones Partíos

Para María Isabel, de 23 años, la confianza, la fidelidad y el respeto parecían la formula perfecta para creer que una relación de tantos años entre ella y su novio culminaría en un amor para toda la vida. Pero su libreto cambió al darse cuenta que su amor partiría hacía otro país sin despedirse de […]

Para María Isabel, de 23 años, la confianza, la fidelidad y el respeto parecían la formula perfecta para creer que una relación de tantos años entre ella y su novio culminaría en un amor para toda la vida. Pero su libreto cambió al darse cuenta que su amor partiría hacía otro país sin despedirse de ella. “Una relación de tantos años que termina así, duele mucho, porque me sentí mal al ver que ni siquiera me tomó en cuenta”.

María desde ese entonces pedía al cielo que su amado regresara, pero al poco tiempo se dio cuenta que la espera sería en vano, ya que su novio no le brindó esperanzas y ni siquiera una despedida justificada. Sin embargo al poco tiempo su amor sincero fue recompensado, “después conocí a mi esposo y gracias a Dios salí adelante, pues me recuperé de la tristeza que una vez me agobiaba”.

“Cuando te rompen el corazón, uno se siente deprimido, pensando que el amor de su vida no lo volverá a encontrar, una vez que se pierde”, comenta Kairo Tórrez, estudiante de Computación, a quien su tercer novia lo mandó por un tubo.

“Una vez me dejaron herido y me dolió mucho. Es más, todavía pienso en María Esther”, admite el joven, quien asegura que ante esa situación buscó la ayuda de sus amigos, que le dieron muy buenos consejos, y “comprendieron mis sentimientos”.

Arlen Matamoros, una joven de 20 años, explica que el dolor que le causó un desengaño amoroso no fue nada fácil. “En ese momento se pasa por un dolor que se siente en el corazón y en la mente y que no se puede explicar”. Pero su dolor no la hizo perder el curso normal de su vida, pues asegura que por una situación así, no se puede echar a morir. “La vida sigue y vos tenés que salir adelante porque todavía hay un futuro”.

Arlen ahora comprende que de alguna manera su desengaño la ayudó a madurar, ya que en ese entonces entre su ex y ella no había entendimiento por carecer de madurez y capacidad para resolver sus problemas. Sin embargo, hoy disfruta de una feliz vida matrimonial, al lado de su esposo, quien le enseñó que siempre se tiene una nueva oportunidad en el amor.

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