Objeto fetiche en la Policía granadina

El artículo 52 de la constitución política faculta al ciudadano a denunciar y criticar los entuertos de los poderes públicos estatales, precisamente para corregirlos. Este es un caso. Expongo. Desde hace muchísimos meses, la Policía del Tránsito de Granada niega y frustra a la ciudadanía la obtención de la licencia de conducir de ordinaria duración; […]

El artículo 52 de la constitución política faculta al ciudadano a denunciar y criticar los entuertos de los poderes públicos estatales, precisamente para corregirlos. Este es un caso. Expongo. Desde hace muchísimos meses, la Policía del Tránsito de Granada niega y frustra a la ciudadanía la obtención de la licencia de conducir de ordinaria duración; en vez de ésta, la Policía otorga un efímero permisillo de apenas un mes de validez, vencido el cual hay que renovarlo por otro mes, y por otro, y así sucesivamente de mes en mes. ¿Por qué esta desaliñada atención? Porque desde hace varios meses persiste averiada en la Policía granadina una cámara fotográfica que ha llegado a ser un objeto fetiche ya que, la licencia normal de conducir la libra la Policía granadina sólo cuando es esa cámara —y no otra— la que toma la foto al solicitante de licencia. La Policía granadina ha sido inerme en hacer reparar dicha cámara o sustituirla por otra que realmente sirva. A pesar de justas protestas, la Policía granadina sigue siendo nula en dar una solución, cabal y general, a esta dejadez, aduciendo el pretexto de que su presupuesto le impide reparar la tal máquina fetiche. Apropiadamente acabo de decir “pretexto” y no “excusa” porque, a partir del momento en que los usuarios de servicio pagamos por una licencia de conducir (la normal y no la efímera), no hay excusas para hacer de nosotros rehenes de las deficiencias de la Policía. No necesita la Policía tener la imaginación de Julio Verne para haber ya ideado una solución alternativa a este desaire ciudadano, que hoy es en Granada y mañana podrá ser en otra localidad, si no es que ya lo es o lo ha sido.

Así como la Policía es severa en exigirnos la tenencia de licencia, asimismo y por regla de simetría, seamos severos con la Policía en que nos cumpla cuando los ciudadanos-usuarios llenamos los requisitos, pagamos por ellos y queremos estar en regla. ¡Léame y solucione, primer comisionado Montealegre, a usted le incumbe enderezar los entuertos de sus subordinados!

Norman Miranda C.,

Cédula 201-020551-0002H,

Granada.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí