- Brigada médica norteamericana Agris Zindler Children Fund atiende por quinta ocasión a niños con malformaciones congénitas
Valeria Gonzá[email protected]
Los impedimentos físicos en su corta vida, no han representado ningún obstáculo para la niña María Luisa Calero (11), pues a pesar de haber nacido con una malformación congénita ha llegado a tercer grado en el Centro Escolar Naciones Unidas, en Granada.
La niña nació sin su brazo y mano derecha, ella para caminar se auxilia de unas muletas acordes con su estatura, y para escribir apoya los dos dedos de su mano izquierda en el antebrazo derecho, comentó su mamá Carmela Aguilar.
Los dos dedos de la niña están unidos como si fueran uno solo, pero este problema fue corregido por los médicos, la tarde de ayer. Ella, después de la operación, tendría los dedos de la mano izquierda como una especie de tenaza, comentó Juan Carlos Argüello, médico del Hospital Amistad Japón-Nicaragua.
La mamá de la niña comentó que su hija tuvo dificultades para entrar a la escuela porque los profesores temían que los otros niños la botaran o le hicieran groserías, pero fue gracias a la intervención de la organización Mujer con Discapacidad, que la ilusión de María Luisa se concretizó.
La niña fue seleccionada el sábado pasado entre un grupo de 200 niños que serían operados por la brigada médica norteamericana Agris Zindler Children Fund.
Esta brigada es dirigida por el cirujano plástico, Joe Agris, quien por quinta vez visita el país, para operar a los niños nicaragüenses que tienen malformaciones.
El cirujano Agris comentó que hace 20 años inició su misión de operar a los niños con paladar hendido, labio leporino, tumores y quemados, porque desea que dejen atrás la tristeza y vuelvan a sonreír, que es la misión principal de la Fundación.
REUNION MEDICO-PACIENTE
Comentó que ayer en horas tempranas se sintió muy emocionado porque se presentó al hospital una paciente que él operó cuando estaba pequeña, pero ahora, un poquito crecida, lo llegó a saludar.
Las mamás de los niños operados el primer día dijeron sentirse contentas porque sus niños ya no tendrán las deformaciones. Gladys Marín agradeció la noble labor que realiza el médico norteamericano con los niños nicaragüenses.
Marín relató, entre sollozos, que llegó desde las Isletas de Granada al centro asistencial con dinero prestado, porque deseaba que su niña fuera operada del paladar hendido, ya que tenía dificultades para comer.