“He sido feliz”

“A menudo me menosprecian, pero no eso no me molesta”, dice Rivas Edgard Rodríguez C. [email protected] Adonis Rivas recuerda nítidamente la mañana aquella de 1990, cuando llegaron con cierta prisa a buscarlo. El rival que debía enfrentar a Julio “Yambito” Gamboa estaba indispuesto. Así que pensaron en él. Y casi sin medir las consecuencias, dijo […]

  • “A menudo me menosprecian, pero no eso no me molesta”,
    dice Rivas

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Adonis Rivas recuerda nítidamente la mañana aquella de 1990, cuando llegaron con cierta prisa a buscarlo. El rival que debía enfrentar a Julio “Yambito” Gamboa estaba indispuesto. Así que pensaron en él. Y casi sin medir las consecuencias, dijo que sí, que pelearía.

Para entonces, el “Yambito” ya era un seleccionado nacional. Entre sus experiencias, había hasta incursiones en torneos internacionales. De modo que no sería algo fácil imponerse a uno de los mejores prospectos que tenía el pugilismo nacional en aquel instante.

“Después que dije que sí, sentí un gran temor. No debí haberme arriesgado, pensé, pero ya había dado mi palabra. Así que lo único que se me ocurrió, fue ir a la Iglesia y rezarle a la Virgen de Mercedes. Recuerdo que cuando salí, el nerviosismo había desaparecido”.

Así describe Adonis su primer contacto con el cristianismo, justo de donde se agarra hoy en día, para experimentar tanta seguridad en una victoria el próximo sábado en Panamá, donde expondrá su corona mundial de las 115 libras de la OMB ante Pedro “Rockero” Alcázar.

¿Y qué pasó en la pelea con el “Yambito”?

“Perdí una decisión 2-1, bien discutida. Mucha gente me vio ganar. Sin embargo, ese día descubrí que yo estaba destinado para algo grande en el boxeo”.

¿Cómo algo grande?

“Pues para llegar a disputar y conquistar una corona mundial”.

¿Y cómo lo descubriste?

“Sentí algo extraño, como una fuerza sobrenatural que me impulsaba. Sabía que era Dios quien lo hacía. Dios responde. Por eso he avanzado hasta donde he llegado”.

¿Pero alcanzar este nivel no fue algo fácil ni rápido?

“Así es. Tuve muchos tropiezos. A veces pensé que no sería posible avanzar. Sin embargo, en medio de las confusiones que pude haber tenido, siempre tuve la palabra de aliento que me motivaba a seguir”.

¿Recordás alguna palabra de alguien en especial?

“Sí. Unas de mi novia Claudia… Yo había regresado de Costa Rica a donde había viajado con el propósito de adiestrarme para disputarle la corona a Mark Johnson, pero la pelea se vino al piso y sentí una gran frustración”.

¿Y qué te dijo Claudia?

“Que esa pelea no me convenía, que tuviera paciencia porque todo iba a suceder cuando Dios lo dispusiera. Que nunca reproche nada, porque aunque en la vida tenemos pruebas, Dios nunca nos pone una carga que no podamos soportar”.

¿Y en aquel momento le creíste?

“Sí. Por eso ella, al igual que mi madre, ocupan un lugar importante en mi vida. Claudia ha creído en mí desde que yo no era nadie. Cuando fui a pelear contra Diego Morales, ella, al igual que mi mamá, sabían que volvería con la corona”.

Tenés 28 años y un título del mundo… ¿Te gusta la vida que has llevado?

“Yo he sido feliz. Aún en medio de la pobreza en que he vivido, he tenido el amor de mi mamá y de mis hermanos. No tuve niñez porque debí trabajar duro, pero todo lo que hice antes me ha ayudad a comprender que todo sacrificio tiene su recompensa”.

¿En qué consistía tu trabajo antes de boxear?

“Vendía tortillas. Lo hice hasta los 17 años. Mi mamá se fajó para criar a sus 10 hijos y todos se lo agradecemos”.

¿Qué pudiste haber sido de no ser pugilista?

“No sé. Yo estudié un poco de contabilidad y computación. También me gusta el inglés”.

¿Ganar el título es lo mejor qué te ha ocurrido?

“Sin duda. Ese 20 de noviembre de 1999 nunca lo voy a olvidar. Recuerdo que le pedí a Dios que no me cambiara, que siguiera siendo humilde, sencillo. Y Dios siempre me ha respondido”.

¿Has hecho algo de dinero?

“Para mí que vengo de tantas dificultades, cada bolsa es un capital. Y lo he invertido en una casa que estoy construyendo para mi mamá. Luego pensaré en la mía y en algo que me sostenga una vez que deje de pelear”.

¿Te sentís subestimado?

“A veces sí. Me subestiman, me menosprecia demasiado, pero no tengo nada contra nadie. Cada quien debe decir lo que sienta. Mientras, yo me dedico a pelear, señaló Adonis, quien mañana parte hacia Panamá.  

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