El ex coronel Disrael Lima Estrada (izq.) conversa con el sacerdote Mario Orantes. Ambos fueron hallados culpables. LA PRENSA/AP.

¿Cómo mataron a Gerardi?

AFP GUATEMALA.- El obispo guatemalteco Juan Gerardi, un defensor de los Derechos Humanos, fue brutalmente asesinado a golpes entre las 10 y las 12 de la noche del 26 de abril de 1998, según estableció en su sentencia el tribunal que este viernes condenó a tres militares y un sacerdote por el crimen. Según el […]

AFP

GUATEMALA.- El obispo guatemalteco Juan Gerardi, un defensor de los Derechos Humanos, fue brutalmente asesinado a golpes entre las 10 y las 12 de la noche del 26 de abril de 1998, según estableció en su sentencia el tribunal que este viernes condenó a tres militares y un sacerdote por el crimen.

Según el Tribunal Tercero de Sentencia, Gerardi, de 75 años y 1.75 metros de estatura, fue ultimado a golpes entre las 22H00 y las 24H00 locales .

De acuerdo con dos forenses de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, que colaboraron en la investigación, el obispo fue atacado en la cochera de la casa cural de la iglesia San Sebastián, cuando salía de su automóvil, y golpeado con un objeto cilíndrico, posiblemente un tubo de hierro.

Los impactos le hundieron el cráneo, la nariz y la mandíbula, mientras que con otro objeto más contundente, o tal vez aplastándolo con una patada cuando estaba en el piso, le hundieron la frente y desorbitaron los ojos.

De acuerdo con el certificado de la necropsia, Gerardi murió de “traumatismo cráneo-facial de cuarto grado”, a causa de una veintena de fracturas sufridas.

El indigente Rubén Chanax —ahora en el exilio y testigo principal en el juicio— narró que el capitán Byron Lima Oliva y el ex sargento militar Obdulio Villanueva, dos de los tres militares condenados este viernes a 30 años de prisión por el crimen, lo obligaron a ayudarles a arrastrar el cuerpo al fondo del garaje y a darle vuelta, porque estaba boca abajo.

También le ordenaron poner periódicos para cubrir la sangre del prelado, mientras Villanueva llevó una piedra de la calle, la cual manchó de sangre para luego ponerla cerca del cadáver.

Esas acciones fueron ejecutadas mientras el otro sentenciado, el sacerdote Mario Orantes —colaborador de Gerardi que vivía en la misma casa cural— esperó dos horas antes de denunciar a la policía el asesinato, según afirmó el fiscal especial, Leopoldo Zeissig, en sus conclusiones del debate iniciado el pasado 23 de marzo.

El tribunal condenó a los militares como coautores del crimen, a Orantes como cómplice, y ordenó proseguir la investigación para hallar al autor o autores directos del homicidio, que calificó de político.  

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