Para Patricia Fuentes, la nostalgia de la patria entró por la comida. Su humor es contagioso. Desde que entra a los estudios se puede dar uno cuenta que se está frente a una mujer talentosa y con un derroche de alegría impresionante. Ella es, mejor conocida por sus admiradores como Paty, esa voz mexicanizada, pero cien por ciento pinolera que cada día les atrapa en Radio La Musical y Radio Stereo Variedades.
Su aventura hacia México por siete años, la llevó a coronar una maestría en Valuación y Mobiliario después de recibirse como Arquitecta.
Nacida en Managua, y aunque prefirió dejar su edad con signo de interrogación, no negó estar felizmente casada y que retornó a Nicaragua en 1998 simplemente por extrañar el gallopinto.
-. Háblame de tu personalidad.
Patricia Fuentes.- Cuando hay que ser seria, soy seria. Soy un poquito exigente, siempre me gusta que los programas de radio me salgan lo más nítidos posibles. Me río de todo. Si alguien me hace algo luego lo olvido y a los días ya me ando carcajeando, porque no soy rencorosa.
-. ¿La peor vergüenza que has pasado en radio?
PF.- Hay varias. Una vez me dejaron el micrófono abierto sin darnos cuenta, y yo estaba haciendo en ese momento una cita con un cliente de publicidad, le di todo mi itinerario de lo que iba hacer ese día, entonces todo el mundo se dio cuenta que estaría en tal lado, porque estaba al aire sin saberlo, hasta que alguien me hizo una llamada y me dijo “Paty yo sé que a las cinco de la tarde estarás en tal lado”, y yo me quedé, ya sabés…
-.¿Un detalle de tu vida que muchos fans desconocen?
PF.- Tengo tres hijos que ya son adolescentes y de los cuales yo no tengo queja. El mayor que ahora vive en Nueva York se llama Mario y tiene 21 años. Mi hija Yeslie que es una adolescente inquieta a la que le gusta ir a las discotecas y la pequeña que todavía no se atreve a ir a fiestas, pero le gustan el piano y los estudios.
-. ¿Qué valor tiene para ti la amistad?
PF.- La amistad es sincera. Por ejemplo he dejado que la gente se acerque a mí, admiradores de mi trabajo, tanto varones y mujeres que colaboran sin sacar ningún provecho y pienso que esos fans son verdaderas amistades sin interés.
-. ¿Antes que te casaras, qué eras capaz de hacer por el amor de un hombre?
PF.- Hablando de amor, hay un amor que nunca se cuaja. Eso bonito que uno siente por una persona. Mi familia no sabe que una vez a mis doce años me gustaba un chico y lamentablemente pensaba que éste podía ser mi novio, pero él se murió y pues por el amor que sentía por él, lo lloré mucho y todavía hoy lo recuerdo con una canción.
-. ¿Qué te atreverías y no a hacer en esta vida?
PF.- Bueno, ya lo hice, cuando me fui a México, fue una aventura y creo que lo volvería hacer. Y lo que no me atrevería hacer es matar a una persona, ni a una cucaracha porque me le corro.
-. ¿Has roto con alguna regla?
PF.- Sí, esto que ahora estamos haciendo, es decir, esta entrevista, porque había puesto como regla al inicio no revelar tal como soy, porque quería ser locutora, pero ser invisible que nadie me conozca y hoy rompí con esa regla. He hecho bromas y le pido disculpas a muchas personas, por el hecho de que a veces venían a traer un premio y me querían conocer y en vez de mí salía otra persona.
-. ¿Describe tu temperamento?
PF.- Si les preguntas a mis hijas dirían que soy una mujer fuerte, una mujer regañona. Yo digo que me encanta reír, y también captar esa energía de la gente. No me considero una persona malhumorada, sino una persona accesible por lo menos por el teléfono.