Rafael A. Peñ[email protected]
Yo vivo en Washington D.C., en el área de Adams Morgan y puedo confirmar lo mencionado en este reportaje (Pobres ayudarán a pobrísimos, del 4 de junio). Hay muchos inescrupulosos que se aprovechan de aquellos desesperados e ignorantes (con perdón de la palabra).
Yo les recomiendo a aquéllos que buscan este tipo de documentos (los cuales carecen de carácter legal) que piensen primero lo que quieren hacer.
De vez en cuando mandamos dinero a nuestras tías allá en Granada.