¿Cuál es el futuro de la caficultura?

Víctor Cantarero Pineda * Cuando hablamos del café, inmediatamente los norteños nos enorgullecemos de poseer el 80% de las plantaciones del país, aunque eso nos acarree una infinidad de problemas en el orden económico, productivo y social. Para Nicaragua el café ha representado una fuente de ingreso de divisas que en los últimos 15 años […]

Víctor Cantarero Pineda *

Cuando hablamos del café, inmediatamente los norteños nos enorgullecemos de poseer el 80% de las plantaciones del país, aunque eso nos acarree una infinidad de problemas en el orden económico, productivo y social.

Para Nicaragua el café ha representado una fuente de ingreso de divisas que en los últimos 15 años ha oscilado entre los US$65 millones y US$180 millones, generándose en la actividad más de 300 mil puestos de trabajo y muchos olvidan mencionar el servicio ambiental que prestan las plantaciones de café, que como se pudo comprobar durante el huracán Mitch en Jinotega y en municipios como Dipilto, Nueva Segovia, los cafetales fueron “la frontera del desastre”.

A los productores, actualmente se les orienta que diversifiquen y en algunos casos que “exterminen” las plantaciones de café, principalmente en estos días cuando se vislumbra una buena producción de maíz y frijoles, que podrían tener al momento de comercializarse a igual precio que un quintal de café pergamino. Pero los productores se preguntan: ¿Qué sembrar?

Actualmente se ha comenzado a oír en los campos nicaragüenses el nombre de un país con el que los pequeños caficultores están poco familiarizados y que al igual que con Brasil, pronto estarán deseándole toda suerte de males, para ver si así suben los precios del café: Vietnam, pero pocos saben que los riesgos de la producción que tienen actualmente Vietnam, Brasil y países como la India no son solamente que están saturando el mercado de café, sino que siguen viendo la caficultura como una actividad rentable y por eso están en procesos de reconversión de áreas de café robusta a arábiga por un lado y de cafés “duros” a lavados y semilavados.

Ya no solamente se deberá competir por cantidades sino que por calidades y para ello los pequeños productores nicaragüenses están dispuestos a hacerlo, siempre y cuando se definan políticas claras para el cultivo.

El productor está consciente que el consumo no crece con el mismo ritmo que la producción mundial, ya que el crecimiento anual del mercado apenas es del 1.5% anual y la producción aumenta en un 3.5%, lo que hace que estén en excedente unos 20 a 25 millones de sacos de 60 Kg. anuales.

Algunos expertos alegan que los diferenciales de café robusta vs. los arábigas y duros vs. lavados, aumentarán generándose la expectativa de que se mejoren los precios, vía calidad pero olvidan que la producción de robustas es un mal necesario, ya que las condiciones de mercado definen los siguientes aspectos:

Producir café robusta tiene menores costos de producción.

En la preparación del café para consumo se hace una mezcla de arábigas y robusta en proporciones de hasta 60:40, respectivamente.

En la bolsa de Nueva York se cotizan los cafés “lavados” y en Londres “los robusta”, con diferenciales de hasta un 40%. Estos mercados participan en la regulación de los precios, vía lo que se conoce como precios compuestos, pero lo que determina finalmente los precios es la oferta o demanda mundial.

Al igual que en Nicaragua, el gremio es uno de los más desunidos y controversiales, que no han podido ponerse de acuerdo en las medidas que podrían estabilizar los precios entre US$120.00 y US$150.00. Algunos países como Colombia e Indonesia han venido proponiendo volver al sistema de cuotas, que es la medida inmediata que podría sacar a los caficultores de la crisis, pero el problema es que países como Brasil y Vietnam, no han mostrado voluntad en participar si el plan de retención está en riesgo, como manifestó Indonesia, que puede esperarse.

En Nicaragua, el gran perdedor en las discusiones interminables no solamente ha sido el pequeño productor, que no tiene quién responda y reclame por él, también está directamente afectada la plantación de café.

Ni el Sistema Financiero ni los “representantes” de los productores, ni los exportadores pueden corregir el mal que ya está hecho.

En el ciclo 2000-2001 hubo serias afectaciones de antracnosis, enfermedad que hizo imposible realizar las podas sanitarias y recepos.

El año pasado no se abonaron las plantaciones, como demanda el cultivo, lo que causó la baja de producción que podría llegar este año a que Nicaragua solamente produzca 1.3 millones de quintales.

¿Quién asumirá los posibles brotes de broca después de que se quedó café sin recolectar de la mata y café caído sin pepenar?

Después de la cosecha y actualmente no se han realizado las regulaciones de sombra, ¿quién responderá por las futuras afectaciones de plagas y enfermedades?

En el ciclo anterior no se le dio mantenimiento a más del 90% de la infraestructura de beneficiado húmedo, de los aproximadamente 25 mil beneficios existentes en el país. ¿Quién responde por la pésima calidad que salió en el ciclo 2000-2001 y que ha originado serios reclamos para el café nicaragüense? (qué pasa con el grano quebrado, mordido, pelado, con hongos, que se destina para el consumo interno).

Con la entrada del invierno, la plantación de café ha mostrado su nobleza y a pesar de las desatenciones, floreció con intensidad y quienes trabajamos entre cafetales pudimos disfrutar del aroma (que valdría la pena envasar), ¿quién se responsabilizará por la falta de fertilización en su momento y que se provoque el “derrame” y no cuajen los frutos?

De los US$25 de los que se habla, tardíamente podrán llegar a solucionar los problemas señalados, ya que primero tendrán que ingresar a las bóvedas de los bancos y como en julio-agosto podrían ser desembolsados “caso por caso”, próximo al inicio de la cosecha 2001-2002, mientras tanto el cafetal seguirá sufriendo la falta de seriedad y la irresponsabilidad de los que negocian en nombre de miles de pequeños productores y se olvidan que la plantación de café es un cultivo perenne, compuesto de organismos vivos que al igual que trabajan, comen.

¿Qué pasará con el recurso humano, que es el principal recurso de la nación y que hoy deambula en el campo y aumentan los cinturones de miseria de las periferias de las ciudades del norte?

En las próximas reuniones que sostengan los que hoy ostentan el poder de negociación no deben de olvidarse que tras ellos están 30 mil pequeños productores, 140 mil manzanas de café y unos 500 mil norteños que todavía tenemos la esperanza de que nuestros hijos crezcan en un ambiente de paz, de producción y con “aroma de café”, en las verdes montañas segovianas que hoy reverdecen y producen los alimentos de los nicaragüenses.

* Ambientalista.  

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