Amar a la Patria

René Sneider [email protected] A pesar de la gran cantidad de malos hijos que tiene Nicaragua en altos niveles del poder político y económico, creo que finalmente prevalecerá, porque los nacidos en tan bella tierra de lagos y volcanes tarde o temprano llegarán a la conclusión que nadie les resolverá los problemas que sólo a nosotros […]

René Sneider [email protected]

A pesar de la gran cantidad de malos hijos que tiene Nicaragua en altos niveles del poder político y económico, creo que finalmente prevalecerá, porque los nacidos en tan bella tierra de lagos y volcanes tarde o temprano llegarán a la conclusión que nadie les resolverá los problemas que sólo a nosotros nos toca resolver.

Los criollos de América, hijos de padres extranjeros, pero nacidos en tierras americanas, iniciaron los movimientos de independencia porque amaban la tierra que los vio nacer.

Los nicaragüenses debemos despertar a la luz de la verdad, amar a nuestra tierra por sobre los intereses de grupos de poder político y económicos y hacer honor a los grandes intereses de la nación que hoy en día sufre el dolor de la iniquidad del mal gobierno crónico.

Los hijos de Nicaragua tenemos que encontrar en el amor a la patria el impulso que nos llevará a imponer el orden y los principios en que se cimentará la nueva nación que tendrá como objetivos primarios la felicidad de todos sus hijos, y el respeto a Dios.

Una nación que olvida su pasado no tiene futuro. No podemos cerrar los ojos ante el peligro del naufragio o meter la cabeza en un agujero para no ver ni oír la verdad. La juventud de Nicaragua deberá reflexionar sobre las continuas violaciones que los malos gobernantes han hecho con nuestro terruño, gente que a la sombra de diferentes banderas han cometido viles atropellos contra nuestra patria, contra nuestro pueblo al que demagógicamente dicen amar.

No digamos Dios salve a Nicaragua porque da la impresión que todo se lo dejamos a El. La solución está en nosotros mismos porque Nicaragua es nuestra casa, nuestro terruño, nuestro hogar. Dios estará siempre con el que recurre a él, pero el camino lo tenemos que recorrer nosotros. Digamos salve Nicaragua tierra de mi corazón, te amo por sobre todas las naciones y por sobre todas las iniquidades en tu contra.  

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