- Karl Bushby pasó por Nicaragua en su caminata que durará doce años
Ivet Cruz [email protected]
El primero de noviembre de 1998, Karl Bushby, de 32 años, de nacionalidad inglesa, producto de su experiencia en el ejército inglés que duró doce años, salió rumbo a Chile. Llegó a Punta Arenas, que era el punto de partida de su expedición. Cruzó América del Sur y llegó a Panamá. Eso lo ha logrado en dos años y siete meses.
Su español es apenas escaso. Su acento inglés denota una personalidad tranquila. Su vestimenta es más bien rudimentaria. Sus gestos son afables. Su más preciado acompañante son sus equipos de caminante. Según Bushby, “quise hacer esta expedición con el fin de mostrarle al mundo que se puede caminar largas distancias sin tener que recurrir al transporte formal: sin carro, sin avión, sin barco, sin buses ni botes; nada más a pie”.
“Mucha gente no cree que se puede hacer una expedición de esta magnitud, pues es muy largo y toma mucho tiempo”, agrega. “Hacer el más grandioso viaje de la historia” fue la única motivación de Karl para emprender tan larga travesía que le tomará doce años, con lo que habrá logrado la más larga distancia recorrida a pie y la más larga expedición solitaria.
“EL DARIEN” SU RIESGO MÁS GRANDE
Atravesar el Tapón del Darién ha sido, hasta ahora, el trecho que más le ha representado problemas por lo peligroso de la zona. Además, “no hablar español ha sido otro de mis problemas; aunque nunca tomé ningún curso de español y cuando me vine a caminar no sabía nada de español, hoy puedo decir que sé un poco de español”, apunta este inglés, en cuya mirada logramos percibir su más genuina intención y amor por la naturaleza y las ganas de subir hasta Londres; sin importar cuánto esfuerzo invierta en esta empresa.
“Camino tres semanas sin descansar y luego tomo un descanso, cuya duración depende de cuán cansado esté”. Y añade, “aprendí los cuidados de los primeros auxilios mientras estuve en el ejército y eso me da las herramientas para saber cuidarme solo”.
FAMILIA Y AMIGOS LO APOYAN
Y para realizar esta proeza, Karl se apoyó inicialmente en su familia y amigos, quienes se han encargado de darle publicidad a su tarea; con lo cual se ha logrado el patrocinio de muchas empresas inglesas, aunque reconoce que “el dinero es el gran problema porque la gente, al principio, pensaba era imposible caminar tanto, pero gracias a la publicidad de sus amistades, él ha logrado financiamiento y al llegar a Estados Unidos, espera que más empresas se unan a él y le sigan financiando esta caminata que le tomará más de una década.