- Dos Generaciones ha logrado sacar del basurero a 230 niños y 300 redujeron su jornada de trabajo
Lesly Medina y Jessly Obando/Especial para LA [email protected]
El proyecto Dos Generaciones comenzó en el año de 1992 con el propósito de ayudar a la comunidad del sector de La Chureca. El programa inició brindando atención a 50 niños, con los cuales pretendía lograr dos cosas: reducir su jornada laboral, a corto plazo; y sacarlos de ese trabajo, a largo plazo.
“En estos nueve años se ha conseguido desvincular a 230 niños, y 300 redujeron su jornada laboral”, reveló Jacqueline Vargas, directora del programa Dos Generaciones del Barrio Acahualinca. “Básicamente este logro ha dependido del tratamiento que le hemos dado al problema, es decir, no basta con convencerlos que ese no es el ambiente más idóneo para vivir, sino que hay que ofrecer una solución”, agregó Vargas.
Dos Generaciones cuenta con siete profesionales que se encargan de brindar atención a los habitantes de La Chureca, entre ellos una socióloga, un trabajador social, un logopeda, un administrador y tres monitores.
El proyecto también está trabajando con las familias de los niños. “Atendemos a 226 familias en los niveles de alfabetización, sicología y capacitación laboral”, afirmó Vargas.
De estas personas que son atendidas ya hay algunas que han cambiado de actividad. Mujeres que al haber aprendido costura trabajan ahora en las Zonas Francas, cambiando así su nivel de vida.
EVITANDO LA DESERCIÓN
Otro de los aspectos del programa es la inserción de los niños en la escuela, para ello han creado un preescolar, donde atienden a 100 niños del basurero. Aquí se les induce al estudio como preparación previa para que cuando lleguen a la escuela no tengan problemas de adaptación. “El problema de los niños es adaptarse al medio escolar, de allí resulta que se salen de clase porque les aburre o porque se sienten fuera de su medio”, argumentó Vargas.
Con un presupuesto de 80,000 dólares anuales, que a veces asciende a 100,000 con ayuda de otros organismos, se trata de ayudar a los niños y a sus padres. Estos niños participan en actividades de baile, canto, carpintería, atención individual por problemas psicomotrices, pastelería, costura, etcétera. Además se manda a los niños a la escuela y la institución corre con los gastos.
PROPUESTAS DE CAMBIO
Existen diversas opiniones sobre cómo resolver el problema. Generalmente el tratamiento se da en dos sentidos, uno ambiental y otro social. El problema ambiental cobra mucha importancia para la Alcaldía y para la sociedad que no está vinculada directamente con el problema. El factor social es de vital importancia para los protagonistas de esta historia y para los organismos que ayudan a estas personas.
La Alcaldía de Managua planificó una serie de proyectos que proponen eliminar el basurero. El ingeniero Rodolfo Lugo, director de Limpieza Municipal de Managua, del plantel Los Cocos, aseguró que se estudian tres proyectos para acabar con el problema de la basura.
El primero resultó de un estudio realizado por JACA, S.A., compañía japonesa, que propone construir una planta clasificadora de desechos. Esta quemaría los desechos y generaría energía. Tendría un costo de 37 millones de dólares y llevaría un tiempo de ejecución de un año.
RELLENO O INCINERACIÓN
El otro proyecto es el de incineración de basura. Para éste se necesitan tres incineradores con capacidad para quemar 1,200 toneladas de basura, que también generarían energía. Esta tendría un costo aproximado de 48 millones de dólares. El proyecto fue hecho por CAMAR, S.A., con sede en El Salvador. Este también llevaría un tiempo de ejecución de un año.
El tercer proyecto es el de relleno sanitario IMABE, Ibérica, S.A. Este consiste en una clasificación de desechos: aluminio, cobre, etcétera. El resto de la basura se metería en una máquina compactadora a razón de 18 kilómetros por metro cúbico. El resultado es una masa parecida al de pacas de algodón. Esta forma tiene la ventaja que generaría menos producción de biogás. El costo ascendería a cuatro millones y medio de dólares.
La implementación de cualquiera de estos tres proyectos permitiría usar la basura como materia prima para abonos orgánicos, lo cual evitaría no sólo que miles de toneladas de desechos causen malos olores, epidemias y se pudran sin ningún uso, sino que permitiría sustituir la importación de abonos inorgánicos necesarios para la agricultura.
Los estudios revelan que la forma más fácil de resolver el problema es empleando a la gente que vive de la recolección de basura en lo mismo que trabajan, brindándoles las condiciones necesarias para laborar, que incluyen salud, seguro de vida, salario mayor del que ganan y capacitación. Por su parte, los afectados dijeron estar de acuerdo con este planteamiento, ya que no sólo lograrían elevar su nivel de vida sino que tendrían la esperanza de un mejor nivel de vida para sus hijos.
UNA HISTORIA DE MISERIAS
La historia del término “Chureca” es producto de una denominación que los habitantes del lugar le han dado a la palabra “rebusca”; rebuscar en la basura, “churequear”.
La Chureca data de los años 60, año en que la Alcaldía de Managua, bajo el mandato del gobierno somocista, acordó que en el Barrio de Acahualinca se ubicaría el basurero municipal. Para los años 80, producto de la guerra, hubo inmigración de los departamentos a la ciudad, principalmente de Estelí, Chontales y León. Igualmente en los 90 se produjo otra ola migratoria, esta vez por la crisis económica atravesada en el país.
Actualmente Acahualinca se divide en tres sectores: sector alto, que es el más urbanizado; Acahualinca marginal, sectores aledaños a La Chureca; y La Chureca, ubicada en el área que ocupa el basurero. La mayor cantidad de niños trabajadores son de estas últimas dos áreas.
Este sector se ha convertido en un problema que trasciende el nivel ecológico, convirtiéndose así en una problemática de índole social que afecta no sólo a los habitantes propios del basurero sino a toda la comunidad, que consecuentemente sufre la estigmatización atribuida por el resto de la sociedad.