Las comunidades indígenas de la Costa Atlántica ahora trabajan para las compañías extranjeras.

Productividad miskita y mayangna ha evolucionado

Iniciaron con la agricultura pero con el paso del tiempo han diversificado la actividad económica Heberto Jarquín M./[email protected] TRIANGULO MINERO.- Tradicionalmente, los indígenas Mayangnas y Miskitos del Caribe nicaragüense han vivido de la caza y la pesca, también han practicado la agricultura de subsistencia, pero la cultura productiva en esta región del país, ha evolucionado […]

  • Iniciaron con la agricultura pero con el paso del tiempo han diversificado la actividad económica

Heberto Jarquín M./[email protected]

TRIANGULO MINERO.- Tradicionalmente, los indígenas Mayangnas y Miskitos del Caribe nicaragüense han vivido de la caza y la pesca, también han practicado la agricultura de subsistencia, pero la cultura productiva en esta región del país, ha evolucionado en diferentes etapas históricas.

Carlos Madrigal Landaverde, docente universitario costeño, aseguró que “en víspera de la llegada de los europeos al continente americano, al igual que otros pueblos aborígenes, los indígenas en estas tierras, se dedicaban a la caza de jabalíes, venados, cusucos, guardatinajas y pavones, la pesca floreció en los caudalosos ríos lo mismo que en las numerosas aguas costeras y el Mar Caribe.

Según el profesional, la recolección de frutas salvajes fue desplazada por el cultivo de tubérculos (yuca y quequisque), pijibaye, cocos, bananos y plátanos, todo para el consumo de las mismas comunidades.

“Cuando se inició la conquista y la colonización, a diferencia de la región del Pacífico, donde los españoles esclavizaron a los indígenas, en la Costa Atlántica, los ingleses establecieron un intercambio fluido de los miskitos que entregaban bananos y madera a cambio de baratijas (espejos, telas, etc.) a partir de esta experiencia, se inicia el corte de la madera que tenía demandada, especialmente para la construcción y reparación de barcos de aquella época”, indicó.

“A fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, los indígenas comienzan a trabajar en las minas de oro y en la explotación del caucho natural sin abandonar la pesca y la agricultura de subsistencia”, agregó Madrigal.

“En el transcurso del siglo XX tuvo auge, el cultivo del banano y la extracción de madera, la pesca y la minería alcanzaron su mayor apogeo, pero hay que destacar que en estas actividades económicas los indígenas trabajaban para compañías extranjeras, las comunidades y palenques mantuvieron sus costumbres ancestrales, la agricultura se diversificó y en algunas zonas como el Río Coco se comenzó a producir frijoles, maíz y cacao para la comercialización, surgió la ganadería y la crianza de animales domésticos en pequeña escala”, relató.

El académico afirma que “el hecho de que los pueblos indígenas hasta hace poco producían solamente para su consumo contribuía a la conservación de los recursos naturales, la densidad de población es relativamente baja y por eso las tierras comunales lograron conservar su patrimonio natural, los bosques no estaban amenazados, la fauna abundaba, los ríos conservaban su caudal, pero en la última década del siglo XX, con la decadencia de la minería explota el boom maderero y ahora encontramos que un número considerable de comunidades indígenas se dedican a la explotación intensiva de la madera, antes, solamente cortaban unos cuántos árboles para construir sus viviendas y sus pequeñas embarcaciones”.

En síntesis, algunas comunidades remotas, como los Mayangnas de Musayás (municipio de Bonanza), mantienen la tradición de la agricultura de autoconsumo y dejan un excedente para el intercambio, aunque se observa una tendencia en otras comunidades a optar por hábitos de supervivencia urbanos (comercio, trabajo en las industrias diversas) y en los recursos naturales (pesca y madera) principalmente, concluyó.  

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