- Ha sido galardonada y nombrada como la “Maestra del Pueblo”
Lucía Vargas C./[email protected]
JINOTEPE.- Con muy buenos recuerdos y experiencias en este largo camino de la enseñanza, doña María Magdalena Chau de González, cumplió cincuenta años de impartir clases y de formar académicamente a centenares de hombres y mujeres de diversas generaciones.
Doña Maruca, como cariñosamente le llaman sus amigos y alumnos, recuerda que inició su primer trabajo con apenas 15 años de edad y en una escuela primaria anexa al Instituto Juan José Rodríguez, por el año 1951, cuando fue director don Marcelo Sánchez. Admite que el contacto con la juventud le ha dado vitalidad a sus actuales 65 años.
DIRIGE AHORA CENTRO UNIVERSITARIO
Desde el año 97 es la Directora del Centro Universitario Regional de Carazo y señala que a consecuencia de problemas en su voz dejó de impartir clases, pero dedica parte de su tiempo como tutora de monografías.
Califica estos cincuenta años como un largo tiempo lleno de satisfacciones y muchos reconocimientos a su labor docente, la que desempeñó en el Departamento de Estelí por algunos años en la década de los 60. Antes, en el 57 fue catalogada como la “Mejor Maestra del Departamento de Carazo” y en los 80 recibió el “Diploma Maestro del Pueblo”.
Entre sus recuerdos señala que formó parte de los maestros que seleccionó el recordado educador Don Manuel Cruz, para trabajar con la AID en el Servicio Interamericano Cooperativo y Educación Pública, denominado Punto Cuarto, y asegura que esta experiencia hizo “maestros de verdad” a los que participaron.
Después de muchas promociones dedicadas por sus alumnos, sus Bodas de Oro, también fueron homenajeados por la Quinta Promoción de Técnicos Superiores de diversas carreras administrativas del CURC, la que fue dedicada a Padres de Familia y a estos 50 años de magisterio, los que piensa alargar un año más, para luego retirarse por completo y dedicarse a su vida personal.
Asegura que aunque tiene grandes satisfacciones en estos 50 años, lamenta que el maestro nunca dejó de ser el sacrificado por las políticas salariales de los gobiernos, al extremo de no poder alcanzar un nivel de vida con dignidad que incluya el retiro de sus funciones con una vejez asegurada.