Patricia [email protected]
Soy nicaragüense y me siento muy orgullosa cuando mis amigos extranjeros se enamoran de las bellas playas de Nicaragua. Pero al querer invertir viene el gran problema, pues no hay personas que los representen legalmente y que hablen el idioma.
Hay que protegerlos, ya que se decepcionan y se van a Costa Rica. Eso no es justo teniendo un país tan lindo y con futuro turístico. No se puede hablar de inversiones ni de turismo mientras no se respeten sus derechos (de los inversionistas).