“Los Quinchos”: refugio de los desprotegidos

Menor dice que además de un albergue, encontró cariño en ese lugar Valeria González [email protected] Desde hace tres meses Julio César Velásquez (14), encontró techo, calor y cariño de sus instructores a quienes aprecia mucho porque le han alejado de la vagancia habitual, el robo y hasta de una muerte trágica a mano de una […]

  • Menor dice que además de un albergue, encontró cariño en ese lugar

Valeria González [email protected]

Desde hace tres meses Julio César Velásquez (14), encontró techo, calor y cariño de sus instructores a quienes aprecia mucho porque le han alejado de la vagancia habitual, el robo y hasta de una muerte trágica a mano de una enfurecida persona, quien para defender su propiedad disparó su arma contra su humanidad.

“Mientras andaba en la calle, mi vida era un desastre… me retiré de la vagancia habitual y el robo al ver que un compañero fue asesinado al intentar robarle a otro”, recordó.

Al ver esas escenas comprendió que no podía continuar en la calle, por lo que decidió hace tres meses, pedirle a su mamá que lo llevara al Centro de Protección “Los Quinchos”, ubicado en San Marcos.

“Uno de los educadores, cuando andaba de callejero me habló de este lugar… recuerdo que me dijo que aquí podía aprender un oficio para valerme por mí mismo y si ingresaba podía dejar de andar en la calle”.

En el centro de protección, Julio César ha aprendido ebanistería y con ayuda de sus instructores ya confeccionó su primer cuadro, el que pintó con vistosos colores.

Tocar la marimba, pintar cuadros en un mundo donde los niños están felices, representa otra de las artes que Julio César ha aprendido en este lugar, en donde encontró un refugio.

Relató que mientras siga en este centro tiene proyectos de seguir sus estudios, ya que al momento de optar por la vagancia habitual él se encontraba en primer año de secundaria.

Natalio Cano, instructor de ebanistería comentó que los cursos que imparten a los niños es una especie de terapia ocupacional, ya que se pretende que ellos olviden el sufrimiento del que han sido víctimas y para alejarlos de la vagancia habitual.

Señaló que entre los instrumentos que utilizan los menores que aprenden ebanistería, se encuentran la pega, el compás, el formón para esculpir la madera, entre otros.

Las manualidades que hacen los niños son puestas a la venta en las instalaciones del centro, para buscar una fuente de ingresos y así sobrellevar los costos en que se incurren en la compra de los materiales que ocupan los niños, expresó por su parte el cooperante italiano, Franco Montis.

TERAPIA Y ALIMENTACION

– La directora del Centro de Protección “Los Quinchos”, ubicado en San Marcos, Zelinda Roccio, manifestó que a los niños que llegan a este centro se les da atención integral, ya que además de brindarles tratamiento psicológico, alimentación y terapia ocupacionales también van a las escuelas públicas cercanas al centro.

– Indicó que en el centro hay más de doscientos niños albergados. Los niños han sido captados de diversas maneras, una de ellas es que los menores tienen que pasar por un filtro, es decir, deben pasar por la primera etapa del proyecto.

– Otra de las formas es a través de coordinaciones que existen con el Ministerio de la Familia (Mifamilia), que remite a este lugar a los niños víctimas de violencia o que se encuentran abandonados por sus padres.  

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