- Autolotes legales piden a la Policía verificar la situación legal de la flota de vehículos que importan, dice financiero de autolote “El Chele”
Moisés Martínez y Noel Hernández [email protected]
Ronald Jarquín Mairena, director financiero del autolote “El Chele”, explicó que la importación de vehículos asiáticos inicia con la localización de un proveedor, al cual se le piden detalles de los vehículos, modelo, año, chasis y fotos de los mismos.
Durante los trámites de nacionalización se incluye una investigación con la Policía Nacional, a través de la Interpol, para confirmar si la flota de vehículos tiene o no algún tipo de problema legal, explicó.
En otros casos, la compra de vehículos en Estados Unidos se realiza a través de grandes subastas, principalmente en Miami y Texas.
“Allí es como te salga el carro, pero a la hora de venderlos, nosotros los arreglamos. Si hay que cambiarle el motor, se le cambia, eso es arreglable”, expresó Jarquín.
OJO CON AUTOLOTES NOMADAS
Jarquín señaló que los “autolotes nómadas” les “quitan” una buena parte de los compradores a los autolotes formalmente establecidos en el mercado nacional.
“¡Cualquiera que pague sus impuestos por los vehículos pone un caramanchel y ya tiene un autolote! Pero no es un autolote legal, te venden un vehículo allí y no sabes si tiene algún problema. A veces cuando los vas a buscar ya ni siquiera están en el mismo lugar”, advirtió.
“Nos quitan clientes, pero definitivamente la gente se convence de que no son confiables. Son un estorbo, no pagan impuestos, al cliente no le dan garantías, mañana están en un lado y otro día en otro”, añadió.
SIN GARANTIA
“Cuando nosotros le vendemos el carro le decimos todo, porque después que el cliente da la vuelta en la esquina, no nos hacemos responsables del carro”, advirtió Yáder Francisco García, administrador del autolote “El Edén”.
El autolote que administra García está lejos de ser un gran importador de automóviles a granel o uno de los que participa en grandes subastas, porque se trata de uno de los tantos autolotes cuya función es servir de intermediario entre el dueño del vehículo y un comprador a cambio de un porcentaje de la venta.
García, explicó que los vehículos que allí se venden son de particulares que los dejan vendiendo. La ganancia oscila de cien a trescientos dólares por unidad, aunque a veces deben esperar hasta tres meses para obtenerla.
Para evitar reclamos o señalamientos, comentó que solicitan al comprador que lleve un mecánico o que lleve el carro a un taller, para verificar cualquier defecto mecánico que no se haya discutido anteriormente.
ARREGLOS DIRECTOS
Son llamados de varias formas: clandestinos, nómadas o informales. Sin embargo, los manejadores de este artesanal aseguran que toda negociación se hace directamente entre comprador y vendedor, sin necesidad de terceros.
“Formamos un grupo de dueños de carros y nos ponemos en un lugar de fácil visibilidad y en el que haya mucho tránsito. Cualquiera que quiera vender su vehículo puede venir aquí con tal que ponga para pagar el riego y el alquiler del terreno, si acaso hay que pagar, porque la Alcaldía no nos ha cobrado a nosotros en meses”, comentó Enrique Vega, quien vende su carro en uno de estos autolotes.
Vega, quien coloca su vehículo en las inmediaciones del Puente El Edén, rechazó que sean nómadas o clandestinos, ya que ellos tienen meses de estar en dicho lugar y sostuvo que en este tipo de autolotes no se les hace malas jugadas a los compradores, porque éstos se entienden directamente con el dueño del carro.
“Aquí uno se arregla personalmente con el dueño. Enfrente está una oficina de leyes para que allí arreglen los papeles y así todo sea formal y legal. Luego cada quien se va su casa tranquilo y contento. Aquí no hay intermediarios. Uno hace el amarre directamente y así sale más barato para el comprador”, finalizó.