Carol Munguía – [email protected]
CHINANDEGA.- El 90 por ciento de los productores de la zona norte de Chinandega están sembrando por esfuerzo propio. El anuncio hecho por el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) acerca de que el invierno será seco en los próximos meses y lluvioso en septiembre y octubre, no parece importar a los agricultores.
“Es que entre el riesgo de perder y lograr algo para la comida, prefieren lo último”, declaró Hilaria Juárez, presidenta de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) de Somotillo, que sostiene que solamente un cinco por ciento de los productores del norte tuvieron acceso al crédito.
Juárez dijo que el tema de la seguridad alimentaria en los seis municipios del norte de Chinandega será muy debatido en los próximos meses cuando la población enfrente problemas de escasez de alimentos y de hambruna.
Y es que los campesinos del norte empezaron de cero. Primero porque vendieron la semilla para comer y luego por la tardía entrada del invierno que sumado al incremento de los insumos e insecticidas, los coloca en una posición desventajosa económicamente.
La mayoría de los agricultores vendieron pertenencias para sembrar este ciclo agrícola. Los esfuerzos están dirigidos a la siembra de frijol, ajonjolí y trigo millón y a la ganadería.
“Es que el 30 por ciento de la población emigró hacia El Salvador, Guatemala y Estados Unidos y las parcelas están en manos de madres solteras, lo que fortalece la pobreza de la zona”, dijo la dirigente de la UNAG.
La líder de esa organización estimó que se sienten desprotegidos por la ausencia de proyectos y el financiamiento gubernamental. Estamos afectados anualmente por la sequía y por las inundaciones y el gobierno es indiferente a estos fenómenos y sus secuelas, expresó.
ALTERNATIVAS DE «SALVACION»
– El organismo no gubernamental “Solidaridad Internacional” que impulsa el programa Chinorsa, distribuyó 200 mil dólares a través de las intermediarias Ceprodel y Caruna, para beneficiar a más de mil campesinos de la zona norte, representando la única alternativa en aquella zona donde no hubo presencia del crédito gubernamental.
– Este organismo que ejecuta fondos de la Unión Europea desarrolla sistemas de minirriegos, en 41 fincas de la zona norte, en las que se planifica cultivar en un cuarto de manzana de tierra hortalizas y variedades de frutas para buscar alternativas alimentarias en estas localidades.
– “Sería una alternativa para controlar la erosión y alimentar a sectores críticos”, dijeron los beneficiarios, quienes recibieron 60 libras de semilla de pipián, chiltoma y tomate para asegurar los huertos familiares.
– El costo del proyecto está valorado en 2,000 córdobas y contemplan sembrar en el área seca del norte al menos 270 mil plantas entre comestibles, energéticas y maderables, que dejarían beneficios económicos a mediano y largo plazo.