- El formidable Floyd Mayweather
Edgard Tijerino [email protected]
Tratándose de Floyd Mayweather, uno espera siempre un boxeo veloz y preciso, con fulgurantes combinaciones de golpes, con frenos bruscos para ensayar descargas imposibles de controlar, con movimientos desconcertantes hacia atrás o los costados, con cambios de perfil magistrales, en fin, una exhibición de boxeo digna de ser presentada en Radio City… A ratos, Mayweather parece un bailarín del Bolshoi.
A Carlos Hernández le dicen “El Famoso”, pese a lo distante que ha permanecido de la fama… Es salvadoreño, valiente, agresivo, pero considerado previamente sin la menor posibilidad de sobrevivir frente a la maestría boxística en desarrollo de Mayweather… El diagnóstico más certero era: victoria de Floyd por KOT, sin descartar, la posibilidad de un nocaút efectivo.
Lo que no sabíamos, es que Mayweather subiría al ring casi “amputado”… Su mano izquierda se había lesionado durante la fase de adiestramiento, y los dolores en la derecha, lo afectaron desde su último combate con Diego Corrales, cuando nos ofreció una espectacular demostración de destreza y violencia.
“Dios me ayudó para ganar”, dijo después de apuntarse una amplia victoria por puntos, saliendo de un esfuerzo mayúsculo para poder manejar el ritmo del combate sin atravesar por grandes riesgos.
Un juez lo vió ganar 119-110 y los otros dos 117-110 y 116-112… Obviamente, con las dos manos en buen estado, su agresividad sin pausas lo hubiera empujado a un victoria rápida… Pero, no es fácil pelear con las dos manos gimiendo.
Mayweather se vio obligado a utilizar por un buen rato, su jab de derecha como golpe de apertura, como freno, y como “arma” para establecer distancia.
Recurrió a sus prodigiosas piernas para mantener ocupado y preocupado a Hernández, quien seguramente, nunca imaginó que la pelea le ofrecería espacios para ir hacia delante intentando presionar.
¿FAMOSO?
– Hernández es tan poca cosa, que no supo sacar provecho de la evidente fragilidad de Floyd cuando ensayaba ofensivas más aparentes que reales mientras la pelea se alargaba.
– Vamos, a lo “Fantasma de la Opera”, Mayweather supo impresionar a base de cantidad de golpes disparados, oficio para bloquear y habilidad para desequilibrar.
– Enfrentando esas dificultades, Mayweather estaba claro que su boxeo vistoso tenía que ser archivado para utilizar algo práctico contra un adversario de talento limitado, sin poder para intimidar.
– Para hacerle más incomodo su accionar, el piso estaba resbaladizo y sus botines no parecían ser los apropiados para la seguridad de sus veloces desplazamientos, pero de lo que no quedó la menor duda, fue de la claridad de su victoria.
– Menos mal que el rival de turno, era Carlos Hernández, que nunca llegará a ser famoso.