Daniel Ortega y Yasser Arafat, tomados de la mano, cuando este último visitó Nicaragua en los años 80. Los sandinistas se entrenaron en campos de la OLP, en los 70.

“Para Gadafi, se trata de una inversión”

Muammar Gadafi, apoya a los sandinistas por la ubicación de Nicaragua Roberto Fonseca L. [email protected] Carlos Guadamuz, ex amigo personal de Daniel Ortega, fue uno de los personajes que acompañó al caudillo sandinista en varias giras oficiales del ex Presidente de Nicaragua por los países del bloque socialista, entre ellos Libia, la denominada “Jamahiria Arabe […]

  • Muammar Gadafi, apoya a los sandinistas por la ubicación de Nicaragua

Roberto Fonseca L. [email protected]

Carlos Guadamuz, ex amigo personal de Daniel Ortega, fue uno de los personajes que acompañó al caudillo sandinista en varias giras oficiales del ex Presidente de Nicaragua por los países del bloque socialista, entre ellos Libia, la denominada “Jamahiria Arabe Libia Popular Socialista”, que preside el Coronel Muammar Gadafi.

Guadamuz, en entrevista concedida a LA PRENSA, aborda con “extremo cuidado” los lazos entre Ortega y Gadafi, o bien, entre los sandinistas y Libia, los cuales descansan en gran parte en la “relación personal” y “estrecha” que han cautivado tanto Ortega como Gadafi.

¿Hubo sandinistas que se entrenaron antes del 79 en Libia?

— En Libia no, donde se daban los entrenamientos era en la OLP en Jordania; allí estuvo Patricio Argüello y “Chicón” (Francisco) Rosales también estuvo en esa zona. Acordate que Gadafi llegó al poder en el 79, no sería raro que hubieran habido entrenamientos pero no, fue en Jordania.

¿Y cómo surgió esa relación tan cercana entre Daniel Ortega y Gadafi, que algunos describen como de padre e hijo?

— Bueno, vos sabés que en ese tiempo Nicaragua era el país codiciado de todo el mundo. Cuba era un país quemado, entonces, para todos estos gobiernos socialistas que surgieron de movimientos revolucionarios, Nicaragua era la doncella.

Para Arafat era mil veces mejor venir a Nicaragua que a Cuba; para el mismo Fidel Castro, venir a Nicaragua era como venir a un paraíso. Y, ¿te acordás del Presidente de Ghana (el coronel Rawolin)?, era un aviador, un jodido loco, que por poco se estrella en el aeropuerto. Recuerdo que hizo unas piruetas en el aeropuerto porque como él mismo manejaba su jet, casi se estrella. Yo conocí a Kofi Annan (actual Secretario General de Naciones Unidas), cuando él era del gobierno de Rawling. Yo estuve en Ghana en una reunión y allí me saludó.

Para Gadafi, Nicaragua era estar en el centro de América, además había una revolución que no se andaba con timidez, los países socialistas –en ese sentido- no tenían que pedirnos credenciales, éramos de muerte para arriba.

La relación entre Daniel Ortega y Gadafi se mantiene, pero cuando perdió las elecciones y el Frente perdió el poder, lógicamente Daniel se desvalorizó, ya no era el mismo Daniel Ortega y ya lo recibían más marginalmente. Ahora con este asunto de las posibilidades electorales, está subiendo y todo el mundo le está disparando reales (dinero).

Pero, dicen que la verdadera relación Libia-Nicaragua se “cocinaba” entre ellos dos, al margen del resto de la delegación oficial que asistía a Libia. Luego los cuadros intermedios se encargaban de puntualizar las cosas. ¿Así era?

— Sí, sólo ellos dos, así era, en la famosa tienda, sentados en el suelo con almohadas. Después nos retirábamos los que andábamos con él y se quedaban ellos horas tras horas. Yo recuerdo que en Yugoslavia, para una Cumbre de los No Alineados, creo que en 1989, Gadafi compró una manzana entera y había varias casas. Cuando llegamos, yo me retiré a fumar y oigo una bulla encachimbada, horrible, en un barrio residencial. Yo me asusté, pero la guardia personal de Gadafi no se “chivió”, porque era una casa al lado, que formaba parte del complejo.

Entonces, pregunto qué es lo que pasa en esa casa, “son los camellos”, me dicen, ¿cuáles camellos?, “los camellos del líder”, me respondieron. Lo que ocurre es que Gadafi cuando viaja también va con un avión lleno de camellos y camellas, ya que ésa es la leche que él toma.

También recuerdo que en una celebración en Libia, estábamos allí en el famoso desfile del millón de libios, es un desfile que a las diez horas estás loco. Nosotros estábamos en una tarimita más abajo y le digo a alguien “salgámonos de aquí, vamos a caminar” y, al ratito vimos que se arma un jaleo tremendo porque la gente quería acercarse a la tarima, así que estaban un montón de guardias golpeando a la gente.

En una de ésas veo a un maje que está agarrándose con otro, pero lo que me llama la atención es que veo que están tres jañas (mujeres) lindas, jalando a uno de ellos, como en los pleitos de borrachos. Me fijo y no me vas a creer, al maje que están jalando las mujeres es el propio Gadafi, que estaba golpeando a esa gente, allí, junto a la Policía. ¿Vos te imaginas ese espectáculo? Al propio Gadafi, golpeando a la gente.

¿Realmente el que viaja a Libia consigue plata?

— No siempre, sin embargo los primeros años sí fueron una luna de miel; llegó Daniel (Ortega) y le dieron cien millones de dólares; llegó luego Tomás (Borge) y le dieron otros cien, pero la fiesta se acabó y ya después era más difícil.

¿Por qué era más difícil? ¿Por la situación de Libia?

— No, porque aquí la cosa ya se miraba jodida (tras la derrota electoral), y no olvidés que ellos miraban la cosa como una inversión.

¿Y a cambio qué pedían, que proliferara en Nicaragua la teoría de la Revolución Verde de Gadafi?

— No, sino porque vos sos un gran socio, estás en el Continente Americano, en el centro, en el propio patio de los Estados Unidos, y eso es importante para ellos.   

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí