- En abril de 1983, un escándalo internacional registrado en Brasil, puso en la palestra pública los “lazos” entre Libia y el gobierno sandinista, al descubrirse camuflados como ayuda médica a Colombia, cerca de 84 toneladas métricas de equipamiento militar, en el que iban dos aviones de combate desarmados
Roberto Fonseca [email protected]
Los orígenes de los “lazos” entre Gadafi y los sandinistas se remontan a finales de los años 70, cuando financió compra de armas para la lucha contra Somoza. En ese entonces, el “contacto” con el líder libio era Tomás Borge. En abril de 1983, un escándalo internacional puso en la palestra ese “affaire” político.
Un escándalo político internacional, generado por el “chivatazo” de un informante libio, puso al descubierto los “lazos” entre Libia y el gobierno sandinista. El lugar: Brasil. La fecha: Abril de 1983. El motivo: El descubrimiento de un embarque oculto de armas.
“Cuatro aviones libios tuvieron que hacer una parada en Brasil por razones técnicas. La tripulación aseguró que los aviones trasladaban ayuda médica a Colombia. Sin embargo, las autoridades brasileñas vieron sospechoso que se negaran a hacer un manifiesto de la carga”, refiere un Documento Desclasificado, elaborado por la oficina de Diplomacia Pública, adscrita al Departamento de Estado de los Estados Unidos.
“Los aviones fueron revisados por las autoridades brasileñas, las que encontraron cerca de 84 toneladas de armas, explosivos y otros equipos militares”, agrega el documento hecho público en agosto de 1985. El reporte se titula “Los sandinistas y los radicales del Medio Oriente”.
De acuerdo al documento norteamericano, obtenido por LA PRENSA del Archivo Digital de Seguridad Nacional, al cual está adscrito este Diario, en los aviones libios, tres de ellos de manufactura soviética, los brasileños encontraron dos aviones de combate desmantelados, además de morteros, bazucas, fusiles, ametralladoras antiaéreas, cohetes o misiles y otros. Entre éstos, cinco toneladas de bombas.
El texto agrega que la reacción inicial de los sandinistas fue la de hacerse los desentendidos. Al respecto, refiere que el Embajador en Brasil, Ernesto Gutiérrez, aseguró: “Era una donación de nuestros camaradas libios, pero no sé de qué se trataba”.
Posteriormente, se afirma que el entonces Secretario del Consejo de Estado y luego de la Asamblea Nacional, Rafael Solís (actual magistrado del Poder Judicial), admitió que las armas estaban destinadas para el ejército sandinista. Posteriormente, en un artículo publicado en el Washington Post, Gadafi se disculpó por “algún problema” causado a las autoridades brasileñas.
EL HOMBRE CLAVE EN EL ESCANDALO
El legendario periodista norteamericano Bob Woodward, uno de los que destapó el escándalo del Watergate (de Nixon), hace referencia al incidente del embarque militar camuflado en su libro “Veil: Las guerras secretas de la CIA, 1981-1987”, y señala que el hombre clave fue el embajador norteamericano en Brasil, Anthony Motley.
Según Woodward, Motley, nacido en Brasil y ex agente inmobiliario en Alaska, recibió una llamada del propio Director de la Central de Inteligencia Americana (CIA), el difunto William Casey, en la que le aseguraba que un “informante libio” les indicó que unos aviones libios, con supuesta ayuda médica a Colombia, llevaban en realidad un embarque de equipo militar camuflado para los sandinistas.
Motley le respondió que se movería, aunque dudaba de la veracidad de la información. Entonces Casey le facilitó una “copia literal” del informante libio, de acuerdo al libro de Woodward. Se abocó por ende con el Ministro del Exterior de Brasil, consiguió una orden de registro y descubrieron el embarque militar. Aquello fue una victoria propagandística contra Libia y los sandinistas.
LOS “ORIGENES” DEL AFFAIRE POLITICO
Tras celebrarse la denominada Conferencia Tri-Continental, en La Habana, Cuba, el documento del Departamento de Estado, elaborado por la oficina de Otto Reich, indica que surgieron una serie de campamentos de entrenamiento guerrillero en Líbano, Cuba, la Unión Soviética y Libia, a los que asistieron miembros del FSLN.
En estos campamentos, según la documentación desclasificada, se desarrollaban cursos de seis meses, en los que se preparaba a las guerrillas en el uso de armas y explosivos, entre otros. Asimismo, tácticas urbanas. Posteriormente, tras su graduación, participaban en acciones militares junto a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Entre los nombres que se mencionan están: Patricio Argüello Ryan, quien murió precisamente durante el secuestro de un avión; Tomás Borge, ex Ministro del Interior en los años 80; Henry Ruiz, ex miembro de la Dirección Nacional del FSLN; René Vivas, ex Jefe de Policía; y el desaparecido Enrique Schmidt, ex jefe de las tropas especiales del MINT.
Incluso, se asegura que Benito Escobar, muerto en Estelí en 1978, suscribió en México, en 1969, un acuerdo con representantes de la OLP, para el entrenamiento militar de un contingente de 50 a 70 sandinistas, en los campos de la OLP en Líbano.
En agradecimiento, la OLP proveyó de “ayuda” y armas al FSLN en su lucha contra la dictadura de Somoza, por parte de Vietnam y de Corea del Norte. “Con el dinero libio se ayudó a pagar algunas de esas armas”, refiere el texto.
Incluso, menciona que se registró un incidente similar al de Brasil. Esta vez en Túnez, en julio de 1979. Un avión fue interceptado, se aseguró que trasladaba equipamiento médico de Beirut para los refugiados nicaragüenses, pero se encontraron ocultas alrededor de 50 toneladas de armas, incluyendo una batería antiaérea.
Los “lazos” con Libia se intensificaron en 1979, cuando Gadafi –dice el texto—, invitó a los dirigentes guerrilleros de los grupos centroamericanos, incluyendo a los sandinistas, a una reunión en Benghazi, durante la cual prometió ayuda financiera y apoyo político.
En ese entonces, de acuerdo a la documentación oficial norteamericana, el “contacto” con Gadafi era Tomás Borge, quien a finales de los años 60 se movía por Damasco y Beirut como “enviado” del líder cubano Fidel Castro. Posteriormente ese “contacto” lo acaparó Daniel Ortega.
TRIUNFO ELEVA A OTRA DIMENSION
Tras el triunfo sandinista, se fortalecen los “lazos” con Libia y su líder, el Coronel Muammar Gadafi. Según otros documentos desclasificados, Borge viajó a Libia junto al entonces funcionario del gobierno, Moisés Hassan, en 1981, y consiguieron un préstamo líquido de 100 millones de dólares.
Esto representaba una “ayuda financiera” significativa, ya que según un documento del Banco Interamericano de Desarrollo, sobre Nicaragua, de agosto 1979 a junio 1981, el país había recibido préstamos por el orden de los 716 millones de dólares. O sea, representaba el 14 por ciento de esos desembolsos.
Libia, por su parte, abrió una Embajada en Managua, en mayo de 1981. El jefe de esa misión, denominada “Buró Popular”, se llamaba Ibrahim Mohamed Farhat, quien ostentaba oficialmente el cargo de “Secretario del Comité”.
En el documento desclasificado 05931, fechado septiembre 1985, Bergold, de la embajada americana en Managua, informaba a sus superiores sobre la actividad libia en Nicaragua, quejándose de que sus miembros se mantienen normalmente de “bajo perfil” y no han logrado ningún contacto personal.
En el cable enviado desde Managua, se informaba –basándose en un directorio oficial—, que otros miembros de la misión libia, además de Ibrahim Mohamed Farhat, eran: Abdulla Mohamed Matug, de Asuntos Culturales; Bashir S. Kerwad, de Prensa; y Mokhtar Ahmed El-Gundi, de Asuntos Económicos.
De acuerdo a medios de prensa, citaba el cable ahora desclasificado, el Cónsul, Mohamed Raraj Arebi, había abandonado el país y no se tenían reportes sobre un sucesor.
“Hemos escuchado que alrededor de 50 libios están en Nicaragua en varias asesorías y rol de entrenamiento, pero estamos incapacitados para verificarlo”, señaló Bergold en el cable. “Hay reportes de que están entrenando en demoliciones”, agregó refiriéndose al manejo de explosivos.
Finalmente, Bergold indicó que la “Oficina Popular” de Libia estaba localizada en el centro de Managua, muy cerca del Hotel Intercontinental.
GADAFI DONO UN JET
En diciembre de 1983, en un cable desclasificado, proveniente del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, se informa que Libia donó en noviembre de ese año, un jet ejecutivo Falcon 20, que sería usado para “transportar los ideales de paz”.
LIBIA: UN DESTINO NECESARIO
– Para la dirigencia sandinista, Libia fue un lugar de destino obligado, durante las giras oficiales en busca de recursos financieros. En abril de 1983, según el cable desclasificado 01782, procedente de la embajada americana en Managua, el entonces Comandante Carlos Núñez, jefe parlamentario, viajó a Libia y Algeria en busca de ayuda.
– Según la prensa local, Núñez asistió a una invitación de un evento internacional que se celebraba en abril 7, en Trípoli, y sostuvo un encuentro personal con Gadafi, que duró media hora. A su regreso el 16 de abril, Quainton reportó que la prensa pro gubernamental calificó el viaje de “positivo”.
– En abril del mismo año, Quainton también reportó un viaje a Libia por parte del ex miembro de la Junta de Gobierno, Sergio Ramírez, quien además visitó Irán y España.
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