Madre luz de mis amaneceres,
divinos pechos amamantables,
tierna compañía de infancias,
océano de caricias que me rebosan.
En las noches donde el titán me busca;
¡yo suplico!
y te encuentro
yo te pronuncio
y tú estás conmigo.
Clavel de claveles,
yo obtuve las rosas
pero tú cortas las espinas
¿Qué haría sin ti?
escultura, prodigio supremo.
Soy ser de tu ser,
viva naturaleza
amante de mi frágil silencio;
nunca te apartes de mí.
Lesther Alfaro Navarrete