- Los malos políticos culpan a las encuestas y no se examinan, señala representante de M&R Consultores
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La encuesta como método científico para investigar el estado de opinión de la población acerca de determinado proceso electoral “es válida, vigente, actual y creíble”, aseguró el representante de la firma consultora M&R y Asociados, Raúl Obregón.
“Lo que pasa es que la encuesta no es un método que te da cifras exactas, es un método estadístico, lo que hace es darte aproximaciones, sirve para explorar tendencias en la opinión pública, incluso esa exploración de tendencias se hace con cortes específicos, puede ser que hoy te dé un resultado acerca de un tema en particular y sea diferente dentro de tres o cuatro meses porque hayan sucedido algunos hechos en ese lapso de tiempo que cambie la opinión pública”, explicó.
Para Obregón los resultados de las últimas encuestas que colocan a la cabeza de la intención de votos a Daniel Ortega, no significa que vaya a ser el virtual ganador de las elecciones nacionales.
“Las encuestas lo que están diciendo es que si hoy o el día que se hizo la encuesta fuesen las elecciones, lo más probable es que la persona que está arriba, que en este caso es Daniel Ortega, gana la elección porque tiene más intención de votos, pero no podés trasladarlo a noviembre, precisamente por eso hay que hacer una serie de encuestas para ver el comportamiento y las tendencias y entonces ver más o menos qué es lo que puede pasar”, sostuvo.
Obregón enfatizó que las encuestas no fallaron en sus proyecciones de 1990, cuando apareció Ortega con mayor intención de votos, porque existía un bolsón del 30 ó 32% de la población que no exteriorizaba su preferencia y en su mayoría se sumó la ex presidenta Violeta Chamorro, quien marcaba entre 30 y 32 por ciento de preferencia y alzó con la victoria con un 56%.
Las encuestas describen resultados de un tema determinado y un momento determinado, porque “no es un mecanismo esotérico de Walter Mercado”, y de acuerdo a los últimos resultados podría reeditarse el escenario de 1990, aunque en otras circunstancias, es decir, que pudiese ser que una buena parte de los indecisos tomen una opción diferente y cambien el score, segmento que se ubica entre el 15 y 20 por ciento, advirtió.
“Ese es el segmento que uno tiene que meterle esfuerzo para ver para dónde se podría ir, ni siquiera es para dónde se va a ir”, enfatizó.
“Generalmente los actores políticos cuando no son beneficiados con la opinión pública se encargan de deslegitimar el instrumento de opinión, en vez de ponerse a pensar dónde están fallando u ocupar el dato de la encuesta para decir voy analizar bien esto para tratar de superar las fallas”, lamentó.