Edgard Rodríguez [email protected]
Doug Mientkiewicz ha pasado de ser un nombre que nadie podía pronunciar, a un bateador que ningún lanzador puede resolver.
Detrás de este corpulento cañonero, convertido ahora en el factor catalizador de los sorprendentes Mellizos de Minnesota, hay una interesante historia salpicada de crisis personales, frustraciones iniciales y éxitos olímpicos, que terminaron de fortalecer su carácter para permitirle luego, saltar a la cima en las Mayores.
Aunque su apellido es de origen polaco (se pronuncia Menkévich) Doug nació en Toledo, Ohio, en 1974 y su padre, su primer gran fanático, fue también sin pretenderlo, la primera gran presión que por poco termina por colapsar su potencial.
Su padre lo forzaba demasiado, tanto que Mientkiewicz sintió una noche una enorme frustración tras batear de 4-1 ante Pedro Martínez… “No puede ser, fallé tres veces”, le escucharon decir, mientras se sumergía en una depresión.
Para Mientkiewicz fue determinante su experiencia en la Liga de Venezuela, después de un pobre desempeño en la campaña de 1999, cuando cerró con 229 puntos, 2 jonrones y 32 remolques, después de actuar en 118 partidos con los Mellizos.
No obstante, su graduación la consiguió en las Olimpiadas de Sydney, justo donde fue una pieza clave en la obtención del oro… “Fue increíble lo que viví ahí. Ese equipo tenía un espíritu tal, que hubo jugadores que no apartaron la cabeza ante una pitcheada de 100 millas sólo por tomar una base”, declaró.
Y una vez de regreso a EEUU, Minnesota lo subió al final de la campaña y en 3 juegos, se fue de 14-6, para .429, lo que sirvió de preludio para lo que veríamos en este 2001, en el cual sólo Manny Ramírez ha estado más feroz.
Mientkiewicz acumula promedio de 389 puntos, con 58 hits en 149 turnos, más 9 jonrones y 34 remolques, en un trabajo que de seguir, debe llevar a convertirlo en la figura cumbre de su club, pese a Brad Radke.
El año pasado, Doug le disparó jonrón a Oswaldo Mairena en Venezuela… “El slider no se hundió y lo pescó bien”, se justificó el zurdo… Este año, tal parece que a todos los pitcheres los envíos se les están quedando arriba y Mientkiewicz los eleva todavía más.