- Un recorrido desde la explosión de Cepeda hasta los días de Sosa
Edgard Rodríguez [email protected]
Fue a inicios del pasado siglo (XX), cuando el poder latino tuvo su primera manifestación en el béisbol de las Grandes Ligas.Nuestra región contó con dos representantes en el siglo XIX (Esteban Bellán y Sandy Navas, ambos cubanos) pero ninguno se pudo volar la cerca.
De modo que el primer jonrón latino, se materializó en 1902, a través del colombiano Luis Castro, de los Atléticos de Filadelfia, quien por cierto, sólo disparó uno en la campaña, que fue además, la única que jugó en las Mayores.Terminó con 245, 15 remolques y 1 jonrón.
Sin embargo, justo ahí, se dio el punto de partida para la explosión que hoy día celebramos.Ahora tenemos a Sammy Sosa, Manny Ramírez, Juan González, Vladimir Guerrero y otros más que a través de sus impactantes demostraciones de poder, han inflado nuestro orgullo y redefinido estereotipos que conceptuaban al hispano como veloz y agresivo, pero sin punch.
No obstante, antes de llegar a esta gloriosa etapa, en la que Sosa, fajado con McGwire se ha encargado de establecer los patrones por los que han de medirse a las nuevas generaciones, los latinos hemos contamos con una buena representación de bateadores de poder.
w ¿Quién ha sido
el más fuerte?
Aún sin haberlo observado, uno no deja de sentir admiración hacia Orlando Cepeda luego de contemplar sus cífras.González ha sido uno de los más prolíficos, tanto así que en cinco ocasiones ha volado sobre los 40 jonrones.Y lo máximo ha sido Sosa con sus 66 en 1998.
Sin embargo, mi escogencia como el aporreador hispano con mayor afán de destrucción, ha sido el cubano José Canseco, cuyas lesiones y habilidad para complicarse, le han privado de ser el primer latino con 500 cuadrangulares a lo largo de esta historia iniciada por Castro.
La mayor explosión, Canseco la consiguió en 1998 con los Azulejos, cuando descargó 46 palos a las gradas, incluyendo varios que fueron ha impactar a las habitaciones del hotel que está situado en el “Sky Dome” de Toronto.Son palos próximos a los 500 pies.
Es decir, en ningún momento he usado como parámetro el número de jonrones, sino más bien la longitud de estos. Y los de Canseco, siempre han dado que hablar.Tanto que en una ocasión se aseguró que uno de sus proyectiles interrumpió a una pareja que hacía el amor.
La bola rebotó en la ventana de la habitación y los asistentes al parque presenciaron el otro espectáculo sin proponérselo.Canseco ha sido un verdadero show.Tanto que aún cuando se poncha, permite a los aficionados experimentar la sensación de no haber malgastado su dinero.
Vamos al otro extremo.En 1980, Benjamín Oglivie, de Panamá, se voló la cerca 40 veces y la mayoría de sus jonrones apenas cruzaban la cerca.“Lo mismo vale uno de 500 pies que uno de 320,¿o acaso impulsa más carreras por su longitud?”, cuestionó el canalero.
Sin embargo, en esa época no hubo dudas que el más fuerte era Reggie Jackson, pese a que superó a Benjamín por sólo uno (41-40).Sosa debe llegar a batear muchos más jonrones que Canseco, pero quizás no los envíe tan largos como el espectacular artillero de Cuba.
Primera explosión latina
Orlando Cepeda, quien en 1961 descargó 46 jonrones para los Gigantes, provocó la primera gran explosión latina.Y eso constituyó una marca para los hispanos, hasta que George Bell de Toronto, metió 47 pelotas a las tribunas en una labor que le permitió ser el Más Valioso.
Antes en 1970, Tany de los Rojos, había descargado 40 jonrones, para cerrar una carrera de 23 temporada con 379, exactamente el mismo número acumulado por Cepeda en sus 17 años en las Mayores, que se mantuvo como récord hasta que Canseco lo superó con 446.
En los años ochenta, aparte del violento inicio de Ben Oglivie, quien no volvió a superar la barrera de los 40 palos, el venezolano Antonio Armas tuvo otro gran desempeño en 1984, al descargar 43 bambinazos para Boston, lo que significó su momento más productivo.
Andrés Galarraga, también de Venezuela, aprovechó la altura de Denver y conectó 47 palos en 1996 para empatar el récord de Bell, registro que fue hecho añicos dos años más tarde, cuando Sosa llegó a 66, tras enfrascarse en gran batalla con McGwire que cerró con 70.
Otro cañonero con 47 cuadrangulares ha sido el antillano Rafael Palmeiro, quien tras un despegue lento en lo que ha jonrones respecta, ha dado un giro hasta convertirse en un destructor.Sus 47 los logró en 1999 y después de Canseco es lo máximo con 410.
En medio de las cinco ocasiones en que Igor ha volado sobre 40, la temporada de 1993, ha sido su más violenta.Acumuló 46 y de seguir con el ritmo que muestra ahora mismo con Cleveland, debe ser el próximo de 400.Entró a la liga con 362, dos más que Galarraga.
Latin Power
– Sammy Sosa 66 HR 1998
– George Bell 47 HR 1987
– A.Galarraga 47 HR 1996
– R.Palmeiro 47 HR 1999
– Orlando Cepeda 46 HR 1961
– Igor González 46 HR 1993
– José Canseco 46 HR 1998
– Manny Ramírez 45 HR 1998
– Vladimir Guerrero 44 HR 2000
– Tony Armas 43 HR 1984
* Sosa tiene además la segunda y tercera mejores marcas con 63 en 1999 y 50 en el 2000.