- El Operativo Especial que se desarrolla en el extenso y montañoso Triángulo Minero en la RAAN, entró ayer a su fase operativa con la persecución del grupo de Domingo Quintero, alias “Tinieblas”, visto en el sector de Kuabull, a unos 25 kilómetros al noroeste de la Mina Bonanza
Mario Sánchez P. y Heberto Jarquí[email protected]
La Operación Especial que la Policía y el Ejército de Nicaragua iniciaron desde hace dos semanas contra los grupos armados, volvió a convertir a la “caliente” zona del Triángulo Minero en un escenario militar.
Según el plan, los objetivos primordiales son “enfriar” el vasto territorio de 13,000 kilómetros cuadrados con la restauración del imperio de la ley, de la seguridad en el campo y las zonas urbanas y permitir el desarrollo normal de las elecciones generales de noviembre próximo.
La primera operación militar del Plan Especial es la persecución que fuerzas del Ejército y de la Policía realizaban ayer en el sector de Kuabull, ubicada a 25 kilómetros al noroeste de la Mina Bonanza.
El grupo de unos 18 hombres armados de fusiles AK, al mando de “Tinieblas”, llegaron a la casa del campesino Pablo Hernández Lúquez y le gritaron que abriera las puertas y saliera. Como él se negó, éstos rafaguearon la vivienda, pero no causaron ninguna víctima.
Posteriormente, los armados se retiraron hacia comunidades vecinas, por donde al momento son perseguidos por las tropas especiales del Ejército y de la Policía Nacional enviadas al Triángulo Minero para terminar con los grupos armados.
Siuna en relativa calma
Mientras que en los barrios y calles del Municipio de Siuna no se observa tensión y miedo. El campesinado no ha emigrado hacia la ciudad. La gente camina tranquila en las calles de día y durante la noche, a pesar de que el poblado tiene unos 15 días de estar a oscuras debido a desperfectos en la turbina de la planta de generación de energía.
Otros asisten a los restaurantes y cantinas para tomar licor o a la discoteca que todos los fines de semana funciona con una planta de energía domiciliar. Mientras que los campesinos bajan a vender sus productos, principalmente lácteos o granos.
Aún en la zona de la masacre de la familia Herrera y de don Agustín Mendoza, en Santa Fe, camino a Wani, en las cercanías de Siuna, los campesinos caminan tranquilos o permanecen en sus casas, en tanto soldados del Ejército, portando fusiles o ametralladoras, “en fila india” patrullan las carreteras.
Mientras que la Policía instaló retenes en las entradas a la ciudad. Los agentes revisan los vehículos particulares con el objetivo de verificar si hay ingreso o salida de armas. Mientras que otras tropas del Ejército se han apostado en las montañas de los alrededores de la ciudad.
El Ejército y la Policía pusieron en práctica desde inicios de mayo la Operación Especial, poniendo a sus tropas en posición de combate. La Policía Nacional que en toda la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) cuenta con solamente 101 policías, envió una unidad especial con hombres entrenados en persecución y combate de grupos irregulares, al mando del subcomisionado Luis Cañas.
La brigada, aunque coordinada con la jefatura de la Policía en la RAAN y particularmente de Siuna, actuará de manera autónoma en la persecución de los tres grupos armados que operan en la zona, para no distraer la atención de las Policías de los municipios de Las Minas en las tareas normales de enfrentamiento a la delincuencia y atención a la población.
Esta unidad especial, de uniformes azul oscuro, llegó con suficiente apertrechamiento y técnica, desde mochilas, uniformes y botas, fusiles, proyectiles, binoculares, vehículos y otros medios necesarios para perseguir a las bandas de armados de José Luis Marenco, de Domingo Quintero “Tinieblas” y “Tyson” y los hermanos Ortega.
Mientras que el Ejército que tiene en disposición combativa a toda la tropa del comando militar de Las Minas acantonado en Siuna, que integra el Destacamento Militar Norte, con sede en Puerto Cabezas, y de ser necesario, se pedirá el refuerzo de una nueva tropa, declaró el teniente coronel Miguel Largaespada, jefe militar de la RAAN.
Largaespeda afirmó que la operación no tiene como objetivo el “aniquilamiento” de delincuentes ni convertir la de Las Minas en un campo de batalla, sino la persecución y captura de los armados, a menos de que ofrezcan resistencia y enfrenten al Ejército.
El teniente coronel reveló que el Ejército cuenta con fuerzas considerables que está siendo reforzada con técnicas, con unidades operativas, con planes de modalidad y táctica y con el mejoramiento del sistema de información sobre posiciones y acciones de los armados en el territorio.
Las Minas, una región especial
La tropa especializada en enfrentamiento a grupos armados, comenzó a operar desde hace 15 días y está dotada de suficiente armamento y medios técnicos
Mario Sánchez P.
mario.sá[email protected]
Los mandos nacionales y de la RAAN de la Policía Nacional consideraron al Triángulo Minero como “una región de atención especial” debido al accionar de los grupos armados y por las matanzas brutales que éstos han cometido.
De igual manera la jefatura de la Policía Nacional ordenó el envío de una brigada de más de un centenar de agentes especializados en combate, en lucha cuerpo a cuerpo y en persecución de grupos armados, en base a la experiencia alcanzada en la desarticulación de las bandas armadas que operaban en la zona de Matagalpa y Jinotega.
Esta unidad que actuará conjuntamente con las tropas del Ejército, también lleva como táctica desarrollar su operatividad en dependencia del accionar de los grupos de delincuentes que se movilizan en un área difícil y hasta de selva de unos 13,000 kilómetros cuadrados.
Los primeros 15 días fueron de adaptación de los agentes al clima y al terreno, a la par de ello se ha recopilado disgregado un equipo de búsqueda de información de los grupos armados y de los delincuentes de extrema peligrosidad.
El plan tampoco consiste en desplegar a la brigada por las calles de Siuna o sobre las carreteras, sino en operar en el campo y en las vías dependiendo de la ubicación que se tenga de los delincuentes, entre éstos las bandas de José Luis Marenco, denominada comando regional Carlos Ulloa”, de “Juan de la Montaña” y “Tinieblas”, las únicas bandas que operan en Las Minas. Aunque la Policía y el Ejército consideran que éstas forman un solo grupo al mando de Marenco, que se consolidó después del secuestro del canadiense Manley Guarducci, ocurrido en septiembre de 1999.
Dotada de armamento suficiente
Inmediatamente después de la etapa de ambientación y del despliegue del sistema de información, empezará la actividad operativa en la montaña, para lo que se encuentra con suficiente armamento y otros medios técnicos.
Para la Policía, la persecución a las bandas es muy difícil, ya que éstos no operan en un sector en particular, sino que se mantienen en continuo movimiento, una táctica propia de la “guerra de guerrillas”, además de que los jefes de los grupos y sus hombres conocen de las técnicas de operación militar, ya que formaron parte del Ejército de Nicaragua y hasta recibieron entrenamiento especializado en el exterior.
Tanto la Policía como el Ejército esperan que los primeros resultados de la operación militar comiencen a evidenciarse en los próximos días y lleguen a su punto culminante antes de las elecciones del 5 de noviembre.
Para la Policía de la RAAN, la persecución no es contra el Frente Unido Andrés Castro (FUAC) que había surgido en 1995 bajo la dirección de Edmundo Olivas Córdoba, “Camilo Turcios”, pero que como organización militar desapareció desde diciembre de 1997 con su desmovilización acordada en las negociaciones con el gobierno.
Según la Policía y el Ejército en Siuna, el FUAC no existe, sino remanentes delictivos al mando de José Luis Marenco, de Juan Sobalvarro y pequeños grupos de delincuentes jefeados por “Tinieblas” y “Tyson”, aunque se sospecha que este cabecilla pudo haber muerto en uno de los seis combates que el Ejército sostuvo con ellos durante el año pasado.
Últimos crímenes espantosos
Debido a la situación de desesperación que están enfrentando estos grupos, sin aprovisionamiento de vestimenta, armas, municipios y alimentos, los tres grupos tratan de salir y llamar la atención con el ataque que el grupo de “Tinieblas” realizó al comando del Ejército de la Mina de Bonanza el 12 de marzo del 2001, causando la muerte de dos soldados y dos heridos, pero se dan a la fuga al faltarles las municiones, según informes policiales.
Posteriormente, el 19 de abril, la banda de “Tinieblas” realiza el exterminio de la familia Herrera y asesina a don Agustín Mendoza, en Santa Fe, Siuna. El 4 de marzo de este año, en Miranda, Bonanza, también secuestran a los campesinos Ramón García Ocampo, a Leónidas García Morales y a Antonio Centeno, cuyos cuerpos decapitados fueron encontrados 24 horas después.
Otras de sus acciones es el secuestro de los hermanos Arturo y Paulino Garzón Peralta, ex miembros de la Resistencia que vivían en la comunidad Montes de Oro, Siuna.
El 18 de marzo de este año también fueron asesinados Samuel Laguna, Cristino Castillo e hirieron a Eddy Daniel Rodríguez, acción presuntamente realizada por los hermanos Rafael y Eugenio Ortega, quienes se alzaron en armas y formaron su propio grupo a partir de febrero del 2000, cuando fue asesinado el hermano de ambos, Juan Ortega Ramírez y un hijo suyo.
Estas bandas no operaban desde aproximadamente mayo del 2000 que el Ejército desató una ofensiva militar, que se les causaron 7 muertos, 15 heridos, 49 hombres capturados, 12 desertaron, se les incautaron 32 fusiles, además de radios, mochilas, pecheras, proyectiles, cargadores y cantimploras.
Entre las bajas mortales está el cabecilla “Jamaica” que integraba la banda de “Golondrina”, quien fue capturado durante uno de los combates.
Caldera dijo que el Ejército también tuvo un enfrentamiento con la banda de Pilar Lira “Tyson”, quien también se hace llamar “El Gordo”, quien quedó apenas con un hermano suyo. La banda de “Tinieblas” también fue desarticulada, quedando también sólo con un hermano, por lo que se unieron y formaron una banda de apenas cuatro miembros, ellos y sus hermanos.
En esta banda supuestamente se integró el vecino de don Felipe Herrera, asesinado con todo y su familia el 19 de abril del 2001 en Santa Fe, Siuna.
Fue durante la masacre de la familia Herrera donde pereció Rafael Lara, “Chele Lara”, uno de los miembros de la banda de “Tinieblas”. Este hombre murió de cuatro balazos que le hizo don Felipe Herrera, lo que originó la matanza de la familia.