Estos dos niños tratan de recoger el agua necesaria para el consumo en sus respectivas casas. LA PRENSA/C. MARTINEZ

Matagalpinos resienten escasez de agua

Las partes bajas de la ciudad son las más afectadas Celso Martínez Orozco – [email protected] MATAGALPA.- La problemática del agua potable continúa en las partes bajas de la ciudad, al extremo que la población tiene que colocar llaves en las cajas de los medidores y anexarle un pedazo de manguera, para poder recoger en panas […]

  • Las partes bajas de la ciudad son las más afectadas

Celso Martínez Orozco – [email protected]

MATAGALPA.- La problemática del agua potable continúa en las partes bajas de la ciudad, al extremo que la población tiene que colocar llaves en las cajas de los medidores y anexarle un pedazo de manguera, para poder recoger en panas un poco del vital líquido y posteriormente trasegarla a los recipientes.

Niños, adultos, mujeres y hombres, están pendientes de la hora en que “llegará el agua” para recoger lo que puedan para el consumo, ya que el resto del líquido le es comprado a particulares que están haciendo negocio con la venta de agua a precios que van desde los ocho hasta los quince córdobas cada barril.

El Departamento de Acueducto y Alcantarillado de Matagalpa, antes AyAMAT, con la única pipa que posee, abastece de agua a los abonados que viven en las partes altas de la ciudad, entregando uno o dos barriles únicamente a las personas que se encuentran al día con sus pagos con dicha institución.

Doña Elsa Martínez Herrera, habitante del barrio El Cementerio, manifestó que paga a AyAMAT un servicio que desde hace tres meses no recibe, y todavía tiene que comprar el barril de agua, lo que ha provocado un desajuste económico en su hogar.

CALIDAD EN DUDA

La queja se extiende a la falta de calidad del agua que compran, ya que supuestamente algunos piperos llenan los tanques en el sector de Waswalí, lugar donde existente pozos que no reúnen las exigencias necesarias para que dicha agua sea consumible.

Las escuelas que se encuentran en la periferia de la ciudad, también están sufriendo la crisis del líquido, lo que ha dado lugar a que los maestros no den permiso para el uso de los servicios higiénicos a los estudiantes, ya que no se cuenta con el agua suficiente para la debida limpieza de dichos servicios higiénicos.  

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