Karlita, acompañada de su padre Hermenegildo Moreno, cuando arribaba a la terminal aérea de Managua el martes último. LA PRENSA/LORIO.

Karlita vuelve a Nicaragua con un rayito de luz en sus ojos

A su edad su visión debería estar plenamente desarrollada, pero es hasta ahora que su ojo empieza a “aprender a ver” Eduardo EnríquezEspecial para La [email protected] BARCELONA.- Karlita es pequeña para sus ocho años, pero parece más chiquita sentada en el sillón donde el médico del Instituto Oftalmológico de Barcelona evalúa el resultado de la […]

  • A su edad su visión debería estar plenamente desarrollada, pero es hasta ahora que su ojo empieza a “aprender a ver”

Eduardo EnríquezEspecial para La [email protected]

BARCELONA.- Karlita es pequeña para sus ocho años, pero parece más chiquita sentada en el sillón donde el médico del Instituto Oftalmológico de Barcelona evalúa el resultado de la operación.

– “Karlita, ¿ves la luz?”

– “Sí”.

– “¿Dónde está?”

Con vacilación, la niña mueve la mano hasta tocar la linterna que el médico tiene en su mano izquierda. El doctor se pasa la linterna a la mano derecha y repite la pregunta. De nuevo, vacilante, la niña vuelve a localizar la linterna. El médico repite la prueba cambiando de posición la fuente de luz dos veces más. Éxito en ambas ocasiones.

Esa era la prueba que Karlita tenía que pasar para dar esperanzas a los médicos de este centro privado de Barcelona que operaron el ojo derecho de la niña el pasado cuatro de mayo. El ojo izquierdo estaba perdido de nacimiento.

“Yo soy optimista”, dijo el doctor Andrés Coret, director del Instituto, “creo que con el tiempo la retina de Karlita irá respondiendo a los estímulos de luz y en un año podrá ver un poco. Debemos considerar que su retina nunca había recibido luz”.

La niña regresó el martes a Managua, acompañada de su papá. Karlita tiene ocho años y nació ciega; es muy pobre y vive en una comunidad de San Pedro del Norte, Chinandega. En julio del año pasado el Cónsul General de Nicaragua en Barcelona, Luis Ramírez Feliú, conoció de su caso a través de la edición digital de LA PRENSA. Decidió ayudar e inmediatamente se puso en contacto con el Instituto Oftalmológico de Barcelona y la Clínica Nuestra Señora del Remedio. En el Instituto le ofrecieron evaluar el caso y tratar a la niña si procedía. En la Clínica, el Cónsul consiguió alojamiento y alimentación para la pequeña y un acompañante. Todo sin ningún costo para los padres de Karlita.

El retraso del viaje se debió a que los pasajes de Managua a Barcelona no se consiguieron hasta abril de este año, gracias a donaciones de ciudadanos nicaragüenses. La niña llegó acompañada de su papá, Hermenegildo Moreno, a finales de abril.

“NO HABIA APRENDIDO A VER”

El reto con que se encontraron los médicos barceloneses era grande. La grave malformación del ojo izquierdo de la niña no admitía operación. La retina del ojo derecho podía funcionar, pero según explicaron los médicos, a la edad de Karlita, ocho años, la vista de un niño está desarrollada a casi un cien por ciento; la retina de la niña nunca había recibido ningún estímulo y por eso “no había aprendido a ver”.

Pero decidieron operar. “Se liberaron las adherencias del iris a la córnea, se extrajo la catarata y se realizó el tratamiento procedente”, explicó el doctor Luis Cavero, el oftalmólogo pediatra que trató a la niña.

“Hemos conseguido que la luz llegue a la retina. Debemos esperar que su retina funcione a fuerza del estímulo de luz a pesar de la avanzada edad de Karla para ese cometido”, agregó.

La niña deberá seguir un tratamiento con medicamentos que ya lleva desde Barcelona. El seguimiento que le den los oftalmólogos de Chinandega es muy importante para garantizar el progreso de la niña. Hermenegildo, el papá de Karlita, lleva un informe del Instituto para los médicos chinandeganos. Ojalá con el tiempo Karlita termine de “aprender a ver.”  

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