María Inés Espinosa con su pequeña hija María José Mendoza, con quien le ha permitido vivir su “patrona”, para la cual trabaja desde hace cuatro años en Llorente de Tibás, en San José, Costa Rica.

Domésticas nicas son rendidoras y baratas

Código del Trabajo les obliga a trabajar 12 horas ordinarias y hasta 4 extras Amalia Morales [email protected] Las empleadas domésticas de origen nicaragüense son las que, por lo general, cobran los sueldos más bajos en Costa Rica. Mientras una nica gana hasta 40,000 colones una salvadoreña puede cobrar 55,000 colones, es decir unos 630 córdobas […]

  • Código del Trabajo les obliga a trabajar 12 horas ordinarias
    y hasta 4 extras

Amalia Morales [email protected]

Las empleadas domésticas de origen nicaragüense son las que, por lo general, cobran los sueldos más bajos en Costa Rica.

Mientras una nica gana hasta 40,000 colones una salvadoreña puede cobrar 55,000 colones, es decir unos 630 córdobas más.

En la determinación del salario influye la poca experiencia que como domésticas llevan las nacionales.

Marlene López, de la agencia Izalco, que se encarga de colocar servidumbre casera, dijo que buena parte de las nicas nunca antes han trabajado como domésticas.

Las otras centroamericanas, en cambio, son mujeres con una preparación que va más allá del típico quehacer doméstico de planchar, lavar, cocinar y limpiar. Por lo general son personas que saben atender a invitados y preparar platos especiales.

Pero también es cierto, que hay un grupo de nicas con cierta preparación técnica y académica, que con suerte pueden capitalizar. Es el caso de algunas maestras y enfermeras, que por falta de empleo y mala remuneración en el país, deciden migrar a suelo costarricense.

Martha Cranshaw, investigadora nicaragüense de FLACSO, dijo que la mayoría comienza por sustituir a la tica del trabajo doméstico, pero luego con el tiempo se posesionan de otras esferas laborales, como el sector industrial.

“Las ticas son haraganas y mañosas, aunque hay personas de personas”, dijo una empleadora que omitió su nombre.

Sin duda otra dificultad para las nicaragüenses es su situación legal. Aunque se encuentra, cada vez hay más resistencia en contratar personal indocumentado. El actual proyecto de Ley Migratoria prevé fuertes sanciones económicas para el empleador que contrate ilegales.

Gloria Díaz de la Asociación de Trabajadoras Domésticas (ASTRADOMES), dijo que esa organización aboga por los derechos del sector, independiente de su nacionalidad, sin embargo, para esta organización es fundamental la legalidad de las inmigrantes.

Díaz explicó que la ilegalidad dificulta una serie de batallas que se libran en la arena judicial.

EN EL PISO SALARIAL

Pese a sus limitadas habilidades escolares María Inés Espinoza, de 34 años, no tardó ni un mes en hallar trabajo en un barrio de San José, la capital costarricense.

“Esa experiencia fue dura porque yo nunca había trabajado así fuera de la casa”, cuenta Espinoza, instalada ahora en su tercer trabajo, situado en Llorente de Tibás.

Ese primer contacto con la realidad tica le ayudó a saber de los gustos que ellos tienen en las comidas y en el cuido de la casa.

No precisa cuánto fue su sueldo en ese debut de doméstica, pero confiesa que nunca ha llegado a ganar más de 40,000 colones por mes, unos 120 dólares, los cuales procura enviar casi intactos a Nicaragua, pues trabaja con dormida adentro, lo que le ahorra, entre otras cosas, gastos de alquiler.

El sueldo mensual de esta rivense es inferior al último salario mínimo que se aprobó de 44,375 colones (136 dólares o 1,862 córdobas), según maneja la Asociación de Trabajadoras Domésticas (ASTRADOMES).

Donde trabaja ahora, también se ahorra el gasto de comida y de una serie de artículos de aseo que su “patrona” le da. Incluso tiene la ventaja de que la aceptan con su pequeña hija de 10 meses, María José Mendoza, quien nació estando ella allí.

Si María José se enferma puede gozar los servicios médicos del seguro social que paga la madre con su trabajo. Cabe aclarar a que el acceso a los servicios básicos es gratuito para todas las mujeres embarazadas que vivan en Costa Rica, independiente de su nacionalidad y condición legal. Lo mismo vale para los niños menores de un año.

MALTRATO

Aunque suena bien, la historia de María Espinoza, no es común entre las nicaragüenses que trabajan como empleadas domésticas en el vecino país.

Los relatos de acosos sexuales, maltrato y explotación marcan la trayectoria doméstica de mujeres que callan por miedo a no hallar trabajo y ser deportadas.

Enriqueta Tellería de 42 años y originaria del barrio Zaragoza de León, tiene en su haber como empleada de casa una colección de malas jugadas.

Más de una vez la han echado del trabajo sin justificación alguna y sin que le paguen las prestaciones sociales a las que tiene derecho.

Con los ojos enrojecidos cuenta que un “patrón” la despidió a gritos y le quedó debiendo ocho meses de trabajo unos 180,000 colones, alrededor de 7,555 córdobas. Lo que más le dolió de esa experiencia fue que el patrón le mentara a su madre recién fallecida.

A otras les ocurre que las contratan y no las aseguran y cuando el Seguro Social obliga al empleador a asumir su responsabilidad con carácter retroactivo, declaran menos tiempo del que en realidad llevan trabajando. Las domésticas nicas callan con tal de no perder el trabajo.

Piensan en retornar

Aunque el servicio doméstico es la principal tarea laboral de las nicas hallar empleo con dormida adentro y con sueldos iguales o superiores al mínimo es cada vez más difícil. Tellería, por ejemplo, al momento de la entrevista, hace una semana, llevaba casi un mes sin trabajo fijo.

Consigue algún ingreso trabajando por horas. Económicamente esa modalidad no le resulta. Les pagan de 300 colones la hora, un poco más de 12 córdobas, en una ciudad donde del plato de comida corriente tiene un costo promedio de 800 colones.

“Aquí está tan dura la situación que estoy pensando en regresarme y volver a mi ventecita de cosa de horno, que tenía en Managua”. Sin embargo, ese pensamiento se detiene cuando recuerda los gastos regulares del hijo y la casa que tiene en León.

JORNADA ESCLAVISTA

El Código del Trabajo costarricense establece “una jornada ordinaria máxima de 12 horas, teniendo derecho ésta a un descanso mínimo de una hora, que podrá coincidir con los tiempos destinados a alimentación (…) Eventualmente podrá ocupárseles en jornadas extraordinarias hasta por cuatro horas”, dice el inciso c del artículo 104.

ASTRADOMES está promoviendo una reforma de dicho artículo. Esa organización aboga porque la jornada laboral de las domésticas se reduzca a ocho horas, como se reconoce al resto de trabajadores.

El inciso “b” del mismo artículo establece que los servidores domésticos “percibirán su salario en efectivo” el que bajo ninguna circunstancia será inferior al sueldo mínimo correspondiente y recibirán también alojamiento lo que se reconoce como salario en especie.

Uno de los logros que ASTRADOMES se adjudica fue la aprobación de dos incrementos anuales, similares a los que se aplica para las instituciones del Estado.

LAS MAS SOLICITADAS

Heberto Mayorga, propietario de una agencia de empleo en el país vecino dijo que también las costarricenses suelen tener mejores sueldos que las nicas, sin embargo, son menos solicitadas que las nicaragüenses, quienes tienen fama de ser más “aguantadoras” en el trabajo.  

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