- El entrenador Leonel “El Chocoyo” Acosta tiene su historia dentro del boxeo pinolero
Pablo Fletes [email protected]
A inicios de los años setenta, el promotor Evelio Areas Mendoza decidió contratar los servicios de un entrenador mexicano, para que impartiera un curso de vendaje a los adiestradores nacionales que tenían algún vínculo con la empresa, que en ese entonces manejaba el ahora cronista deportivo.
En ese curso participaron una serie de entrenadores como René González, otro conocido como “Cantinflas”, pero fue Leonel Ramón Acosta Espinoza —o mejor dicho el “Chocoyo”—, quien aprendió de cabo a rabo los secretos de este arte que le ayuda a los peleadores a no sufrir lesiones en sus manos. “No quisieron participar en ese curso entrenadores como Francois González, ni Pambelé, y desde ahí he quedado como uno de los mejores entrenadores que vendan a sus peleadores”, comentó Acosta, en torno a esas valiosas enseñanzas.
El popular “Chocoyo” aseguró que proteger los puños de los peleadores es un “arte”. Por eso lo han buscado peleadores como Rosendo Alvarez, el Yambito Gamboa y otros que ha entrenado en los últimos años como Léster “El Patito” Fuentes y Luis Pérez. “Una vez Rosendo iba a pelear en Managua, con Garibaldi en su esquina. Pero no dejó que él lo vendará, me llamó a mí y resolví su problema. Los peleadores deben cuidar sus manos, porque cuando golpean mal se lesionan unos huesitos, los meta carpios que tenemos en las manos… Con mi vendaje, cualquier peleador puede pasar todo el día y no siente ninguna incomodidad”, añadió.
En algunos momentos, el “Chocoyo” ha querido instruir a algunos entrenadores sobre el arte del vendaje, pero casi nadie ha querido aprender más sobre el tema. “Como soy nicaragüense creyeron que no les enseñaría nada”, dijo.
SUS INICIOS
Cuenta el “Chocoyo” que al igual que muchos peleadores se inició en el boxeo profesional por necesidad. Eso fue a inicios de los cincuenta, debido a que su profesión de zapatería, no había producido suficiente dinero para pagarle a unos trabajadores que tenía en un taller. “Empecé viejo en el boxeo profesional, tenía unos 18 años; pero lo hice ya que a esa edad tenía un negocio de zapatería y como no vendí nada un sábado por la tarde que viajé a León, después del almuerzo me ofrecieron pelear en el gimnasio Chepita de Aguerri y acepté porque necesitaba dinero”, rememora.
Según Acosta, su primera pelea la hizo frente a Orlando Membreño padre, conocido en ese entonces como el “Tigre”. Empató esa vez, pero en el desempate ganó por decisión.
En vista de la rudeza del boxeo, Acosta prometió retirarse si alguna vez lo noqueaban. Y lo hizo hasta en su pelea 27, cuando lo noqueó el caraceño Minino Vega… Su balance fue de 20-7. “Después de esas peleas me quedé como ayudante de entrenador de los chavalos. Pero trabajé como sparring de William Martínez, antes que se convirtiera en el primer peleador nicaragüense que disputó un título mundial”, recuerda.
MUCHA EXPERIENCIA
Una vez retirado de la acción en los tinglados, Acosta se fajó como entrenador, llegando a tener en sus manos a peleadores como Pepe el Toro, los hermanos Clay, Leonel Urbina, el “Toro” Coronado, William Martínez, el zurdo Mendoza. Pero lo mejor, fue que estuvo como ayudante en la pelea de título de Martínez frente al mexicano Ricardo Arredondo. Después estuvo como ayudante del Curro Dosman cuando Eddy Gazo derrotó al argentino Miguel Ángel Castellini para conquistar el segundo título en la historia de nuestro boxeo.
Posterior a esa victoria de Gazo en la recta final de los setentas, en los ochentas trabajó con Ruddy Crawford en su pelea de título con Hilario Zapata en San Francisco, pero no salió favorecido al igual que en la reciente presentación de Léster “El Patito” Fuentes en su combate contra el panameño Mauricio Martínez en septiembre del 2000 en Inglaterra. “En el caso de Léster ya teníamos la pelea ganada. Yo lo mandé a desbaratar al panameño, pero este muchacho empezó a bajar las manos, a confiarse y ahí se nos esfumó la corona del mundo”, recuerda con tristeza.
Acosta ha viajado mucho como entrenador. Conoce Centroamérica, Panamá, Ecuador, Venezuela, Argentina, México, Inglaterra y tantos otros países. Y a sus 66 años, no descarta seguir haciéndolo, ahora junto a Fuentes que debe volver a la acción peleando contra rivales de categoría en el extranjero.
EN BREVE
-¿Qué pasó en la pelea de Eddy Gazo con Tommy Hearns?
“Esa fue la primera gira que tuve en los 80 cuando llevé a Gazo a Detroit para pelear con Hearns. Esa vez le dije que corriera lo más que pudiera, porque ese negro tenía unos brazos largos y se movía muy rápido, pero la pelea sólo duro tres asaltos”.
-¿Cuáles han sido los momentos más desagradables?
“Creo que en los años ochenta en la época del sandinismo, porque cada vez que salíamos a una pelea profesional en el exterior, nos desnudaban en el aeropuerto porque en ese entonces supuestamente Gazo era guardia. Desnudos, nos ponían a hacer cuclillas porque creían que íbamos de correo. Eso también pasaba cuando regresábamos”.
-¿Qué pensas del boxeo actual y de los años setenta?
“Cada peleador es en su era. Pero antes al boxeador no le pagaban la cantidad de plata que ahora, y no se clasifican tan fácil. La calidad de aquellos boxeadores era buenísima, con el Toro Coronado, Pepe El Toro, zurdo Mendoza, Leonel Urbina que era un caballo como pegaba, Ermes Silva, Rodolfo Bolaños, Rodolfo Álvarez. Ya no digamos Alexis Argüello que fue un fuera de serie en todo momento, y Gazo tenía su estilo de boxeo que enredaba a todo mundo”.
-¿Te consideras el mejor entrenador?
“A mi no me gusta hablar de más, pero cada entrenador tiene su forma de trabajar y arriba del ring se ven los resultados. Luis Pérez, el pato Fuentes y los hermanos González que se han destacado en las últimas peleas, han sido formados por mí desde que eran amateurs”.
-¿Hay buenos entrenadores?
“Si hay, pero parece que no trabajan a fondo con los boxeadores. Supuestamente algunos dicen que Luis Cortes es lo máximo como entrenador, pero la pregunta es ¿a quién ha hecho?.. La mayoría agarra la gente hecha, no como yo que los hago desde amateur”.
-¿El boxeador más difícil?
“Lee Sandoval. Una vez que peleó en Panamá con Murillo, el carajo se metió una botella de guaro después del pesaje. Me dijo que noquearía a Murillo, pero detuve la pelea en el quinto asalto porque le estaban ganando con facilidad. Otro que causaba problemas es Coronado, pero en el caso de Léster, es que mucho come y se mantiene muy arriba del peso”.