Jorge Loáisiga Mayorga [email protected]
José Ramón Chávez Galo, es miembro de una familia en el barrio Santa Ana. Están “colorados” como supuestos narcos. El sostuvo que nunca ha comercializado drogas, pese a haber sido condenado a cinco años de prisión por posesión y tráfico de estupefacientes en 1995.
Salió en libertad condicional tras cumplir la mitad de la condena por haber trabajado en el penal. A su familia la Policía la vincula con el comercio de drogas en ese barrio. Su hermano Humberto Chávez Galo, guarda prisión por tráfico de drogas. El mismo fue involucrado en la muerte de Karla Stulzer, una joven prostituta asesinada en 1998 y cuyo crimen no quedó esclarecido, pero un jurado de conciencia lo declaró inocente.
“No me extraña que la Policía diga que nosotros estamos vinculados a esas cosas. Siempre hemos sido vistos así por la Policía, por el simple hecho de vivir en este barrio”, dijo José Ramón Chávez Galo.
“Este barrio, no te voy a decir que es un barrio santo, es público que aquí se comercializa la droga. Pero el hecho de que uno viva aquí no significa que uno es el que la comercializa”, manifestó José Ramón.
El trabaja en Ciudad Jardín, “ahí me defiendo honradamente comprando y vendiendo dólares y en cualquier negocio que salga, siempre dentro de la ley”. Afirmó que nunca he estado involucrado en asuntos de droga.
“Que yo sepa, ninguno de mis hermanos ha estado involucrado en eso. En vez pasada estuve detenido dos años, injustamente. Sabés lo que me hicieron cuando yo vivía en una casita alquilada en un callejón?: un sinnúmero de cateos, cateos y cateos y no se les salía de la mente que yo vendía eso. Ya por último pusieron cuatro bolsitas de esa chochada”, relató.
En ese tiempo dice que todavía no andaban los procuradores y que ahora es bueno que acompañen a la Policía a la hora de los cateos y allanamientos.
Aseguró que desde 1995 a esta parte la Policía no le ha realizado cateos, ni a ningún hermano de sus hermanos.
Pero recordó que uno de sus hermanos la Policía también lo involucró en asuntos de droga. “El andaba en su camioneta y un policía lo detuvo, parece que le pusieron un poquito de polvo blanco. El simple delito es vivir aquí. Por el solo hecho de que han hecho cateo antes, yo digo que eso es el asunto, pero nosotros no comercializamos esas cosas”, reiteró.
En el caso del asesinato de Stulzer, Chávez Galo piensa que la Policía no encontró a quién involucrar. “No sé qué querían ellos hacer”, se preguntó.
SE LLEVARON A SU MADRE DE «PUERO GUSTO»
En febrero de 1998 Blanca Dávila Ordóñez fue detenida por posesión de drogas. Fue condenada a cuatro años de prisión y salió a los dos años bajo libertad condicional por haber trabajado en el penal. En ese entonces fue detenida con su esposo, quien supuestamente era el dueño de la droga que les incautaron.
El pasado 11 de abril, la Policía volvió a detener a Dávila Ordóñez, porque una mujer que fue capturada con drogas en el Aeropuerto de Managua, la involucró en la operación.
“A mi mamá se la llevaron de puro gusto. Es la Policía la que quiere perjudicar a mi mamá. Ellos vinieron con la procuradora como a las siete de la noche, por puro gusto se la llevaron porque a ella no le han encontrado nada”, aseguró Esperanza Dávila, hija de doña Blanca.
Ella condena que su madre esté detenida pues la Policía no le encontró nada. “Fue por la señora que agarraron en el aeropuerto. A la que agarran, la agarran, por qué tienen que involucrar a mi mamá?”, se preguntó.
El día de la captura, doña Blanca estaba acostada en su cama. “La vinieron a buscar, catearon la casa y no nos quisieron decir por qué se la llevaban. Aquí no encontraron nada. Ella no tiene nada que ver y la tienen presa, le metieron un auto de prisión”, dijo su hija.
Esperanza Dávila reconoce que su madre estuvo detenida por drogas “pero eso fue hace años. Ellos (la Policía) han venido aquí y no pueden verla en su camioneta porque la siguen o la catean en la calle”.
La joven confía que a su madre no la van a condenar porque la Policía no le encontró nada que la involucre en este caso.
«YA NO ESTOY METIDA EN ESAS COSAS»
“Ya no estoy metida en esas cosas y no quiero hablar de eso. Antes sí, pero ahora yo, ni quiera Dios meterme en eso”, expresó parcamente Mayela del Carmen Barberena Palma.