Edgard Tijerino M. [email protected]
¿Qué fue lo más asombrosa en esta nueva y demoledora victoria obtenida por Félix “Tito” Trinidad anoche en el Garden?.
Su velocidad, flexibilidad, seguridad y poder, como si siempre hubiera peleado en las 160 libras… Quien parecía estar adaptándose era el Campeón de ese casillero William Joppy… Todo lo difícil que se vaticinó resultaría esta pelea para el formidable boricua, se desvaneció con el temprano derrumbe del Campeón en el cierre del primer asalto, víctima de una espectacular combinación de golpes. Retrocediendo asustado, Joppy recibió una potente izquierda en la mandíbula, y cuando la derecha larga viajaba en busca de desprender la dentadura, sus piernas se negaron a sostenerlo más tiempo y cayó… Recibiendo dos izquierdas y una derecha, el Campeón Mediano pareció estar cerca del fin, pero un angustioso amarre, con la suficiente fortaleza en medio del aturdimiento, lo salvó contra el campanazo.
Tito continuó estableciendo su dominio en el segundo round despreciando el riesgo que suponía colocarse al alcance de los golpes de Joppy, pero en el asalto siguiente, Joppy sorprendió con una llamativa reacción.
Sólido en los cambios de golpes, superando a Joppy en rapidez, precisión y contundencia, Trinidad volvió a ensayar una fiera arremetida en el cuarto round, y con un golpe de izquierda, lo tumbó por segunda vez..
¿Quedaba algo por discutir?
En la esquina de Joppy le ordenaron regresar a la brasas, justamente cuando sus reservas físicas, torpedeadas, flaqueaban dramáticamente… Tito golpeó con poder y Joppy, desesperado, recurrió a los amarres… De inmediato, una repetición de derechas en la cabeza del campeón, determinó el desenlace.
Es la victoria 40 sin derrota para Trinidad con 33 nocaúts… Ha pasado encima de Carr, de Whitaker, de Oscar de la Hoya, de Reid, de Vargas y ahora de Joppy.