La Virgen de Fátima

En ocasión del 13 de mayo, día que se conmemora a la Virgen de Fátima es bueno resaltar que su mensaje es tan cierto y trascendental a la vez, ya que finalmente resulta en un llamado de Nuestra Señora a la conversión espiritual, a la oración diaria, a la penitencia y al arrepentimiento sincero de […]

En ocasión del 13 de mayo, día que se conmemora a la Virgen de Fátima es bueno resaltar que su mensaje es tan cierto y trascendental a la vez, ya que finalmente resulta en un llamado de Nuestra Señora a la conversión espiritual, a la oración diaria, a la penitencia y al arrepentimiento sincero de nuestras faltas o pecados para lograr la paz y la felicidad. Este llamado es tan ancestral como el cristianismo y el judaísmo y tan contemporáneo como el hombre moderno.

Resulta que el hombre moderno no quiere saber nada de Dios, lo margina y lo aparta completamente de su vida porque los avances tecnológicos y científicos le dan, aparentemente, todo lo que necesita y satisfacen sus necesidades. Ahí es donde el demonio se alegra porque mira campo abierto y despejado para entrar en acción y realizar su labor de alejar al hombre de Dios. La entrada al nuevo siglo y nuevo milenio hereda del siglo XX los maravillosos avances de la ciencia, sin embargo, el hombre no es feliz, pues sigue sufriendo hambre, miseria, injusticias, crueldad, guerra, violaciones y vejámenes: Esto se debe a que la ciencia no puede suplantar el papel de Dios en la conciencia del hombre, Dios es insustituible e irremplazable.

El comunismo disfrazado de ideología que busca la justicia social y la igualdad, quiere eliminar a Dios atacando a la religión sobre todo la Católica. Luchó contra Dios y perdió.

El demonio seguirá batallando para confundir al hombre y que éste no distinga lo bueno de lo malo, lo moralmente aceptable y lo que no es aceptable, la libertad y el libertinaje, y que no se dé cuenta que hacer lo malo es un daño al hombre mismo.

La Virgen de Fátima nos recuerda que la humanidad no puede caminar sin Dios y si pretende hacerlo se condena a un destino trágico.

Marlon José Navarrete Espinoza.  

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